De la Espriella sanciona la Ley de Sometimiento, que ya es la Ley 2640
El presidente firmó este miércoles la norma que reemplaza la paz total por un mecanismo de sometimiento judicial para las estructuras criminales, horas antes de que venciera su plazo.

El presidente Abelardo de la Espriella sancionó este miércoles la Ley de Sometimiento, que quedó numerada como la Ley 2640 y crea un marco jurídico para desmantelar organizaciones criminales de alto impacto sin reconocerles estatus político ni abrirles mesas de negociación. El mandatario tenía plazo hasta las 11:59 p. m. de este 4 de noviembre para firmarla.
La sanción llegó después de que los presidentes del Senado, Honorio Henríquez, y de la Cámara, Nicolás Barguil, firmaran el texto aprobado este martes. La plenaria de la Cámara lo votó con 95 votos a favor y 10 en contra, y acogió el articulado que el Senado había respaldado con 57 votos contra 24, de modo que el proyecto no tuvo que pasar por conciliación.
La norma fija un mínimo de diez años de privación efectiva de la libertad para los cabecillas y de seis años para los colaboradores, con rebajas de hasta el 50 % para los integrantes de base y de hasta el 30 % para los mandos. Esos beneficios quedan atados a la colaboración eficaz con la justicia y a la entrega de los bienes de origen ilícito, y las condenas deberán pagarse en cárceles del Inpec.
En el último tramo del trámite, el Congreso endureció dos puntos: la pena mínima que deben cumplir los condenados por lavado de activos para acceder al tratamiento diferenciado pasó de uno a seis años, y quedaron excluidos de los beneficios los responsables de reclutar a menores de 18 años. También perderán las rebajas quienes oculten información sobre personas desaparecidas.
«No habrá beneficios para solicitados en extradición ni responsables de reclutamiento de menores. El objetivo es claro: combatir la criminalidad y garantizar que el Estado esté por encima de los delincuentes.»
Con la firma, el Gobierno cierra el capítulo de la paz total del expresidente Gustavo Petro: la ley acaba con la figura de los gestores de paz y la reemplaza por un sometimiento a la justicia con condiciones fijadas de antemano. De la Espriella había celebrado la aprobación agradeciendo al ministro de Justicia, Iván Cancino, y proclamando que «la falsa paz total llegó a su fin».


