Antidisturbios dispersan el plantón por las obras del Museo Nacional
Más de 500 personas protestaron este sábado frente al Museo Nacional, en Bogotá, por el retiro de unas 30 piezas ordenado por el Gobierno. Al caer la tarde, una tanqueta de la Unidad Nacional Antidisturbios lanzó agua para despejar la carrera Séptima.

Una tanqueta de la Unidad Nacional Antidisturbios lanzó agua al anochecer de este sábado contra los manifestantes que ocupaban la carrera Séptima con calle 33, en Bogotá, y dispersó el plantón que durante toda la tarde se hizo frente al Museo Nacional en rechazo al retiro de unas 30 piezas de sus salas. Tras el chorro de agua llegaron más agentes con aturdidores, y hacia las 7:30 p. m. la zona había quedado despejada, con los uniformados aún apostados en el sector.
La protesta, convocada para las 12:30 p. m., reunió a más de 500 personas, según la Defensoría del Pueblo. La defensora, Iris Marín, informó que la jornada había transcurrido en calma durante la tarde, con la Séptima cerrada al tráfico. Frente a la entrada del museo, los asistentes corearon «somos artistas, no somos terroristas» y hicieron actividades culturales en rechazo a la decisión del Gobierno.
Entre los manifestantes estuvieron la exsenadora María José Pizarro, que había convocado la concentración y pidió al alcalde Carlos Fernando Galán garantizar que fuera pacífica, y los exministros de Cultura Juan David Correa y Patricia Ariza, junto con la exministra Susana Muhamad, colectivos feministas y organizaciones LGBTIQ+.
«Es un museo que resignificó la sociedad colombiana.»
Las piezas salieron por orden del Gobierno de las salas «Hacer sociedad», «Fuerza, fe y sustancia» y «Memoria y nación». Entre ellas había banderas del orgullo LGBTIQ+, material de las luchas feministas, el bolígrafo hecho con un casquillo de bala con el que se firmó el Acuerdo de Paz y piezas de las campañas de Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo Ossa.
La ministra de Cultura, Paola Holguín, defendió la decisión: sostuvo que la tarea del museo es conservar, restaurar, proteger y socializar la cultura del país, y que no puede funcionar como un «instrumento de adoctrinamiento político». Para este sábado, las paredes donde colgaban las piezas ya estaban recién pintadas y no quedaba rastro de ellas.


