Un ataque con drones del ELN mata a tres militares en Ocaña
Los explosivos cayeron dentro del cantón militar El Trapiche la noche del viernes; cinco uniformados siguen heridos y la alcaldía decretó toque de queda.

Tres militares murieron por el ataque con aeronaves no tripuladas cargadas de explosivos que el Frente Camilo Torres Restrepo del ELN lanzó la noche del viernes 4 de septiembre contra el cantón militar El Trapiche, sede del Batallón de Infantería N.° 15 General Francisco de Paula Santander, en la zona urbana de Ocaña, Norte de Santander.
Los artefactos estallaron dentro de las instalaciones y dañaron alojamientos y otras áreas del cantón. En el ataque murieron el capitán Marco David Pirajón Montezuma y el soldado profesional Joel Alberto Jiménez Jaramillo; el soldado profesional John Carlos Marrugo Manjarrez falleció en la madrugada del sábado, tras ser intervenido en el hospital regional Emiro Quintero Cañizares. Otros cinco uniformados resultaron heridos y un helicóptero de la Fuerza Aérea recibió esquirlas.
El Ejército Nacional despide a los tres uniformados muertos en el ataque.
Mientras los explosivos caían sobre el cantón, integrantes del mismo grupo atacaron la estación de Policía de Guamalito, en el municipio de El Carmen, a pocos kilómetros de allí. En Ocaña se reportaron disparos en el sector, la Universidad Francisco de Paula Santander evacuó su campus y suspendió las clases del sábado, y la administración municipal decretó el toque de queda mediante el Decreto 192 del 4 de septiembre.
El Ministerio de Defensa calificó la acción como una vulneración de los principios de distinción, proporcionalidad y precaución del Derecho Internacional Humanitario, y sostuvo que puso en riesgo tanto a la fuerza pública como a la población civil de los sectores aledaños. Anunció que las capacidades militares y de Policía permanecen desplegadas para ubicar a los responsables.
El procurador general condena el ataque y pide investigarlo.
El presidente Abelardo de la Espriella anunció que diseñará con la cúpula militar y de Policía una nueva estrategia para el Catatumbo, dirigida a golpear las estructuras, los cabecillas, las finanzas y las economías ilícitas del grupo. La Defensoría del Pueblo respaldó la decisión, pero advirtió que la respuesta armada resulta insuficiente.
«La respuesta disuasiva, a través del uso de la fuerza, es necesaria, pero insuficiente en un escenario complejo que requiere la intervención multisectorial para transformar situaciones estructurales y proteger integralmente a la población civil.»
En Norte de Santander, y en particular en el Catatumbo, operan varias estructuras armadas que se disputan el territorio, entre ellas el ELN y el frente 33 de las disidencias de las Farc. El alcalde de Ocaña, Emiro Cañizares, pidió a los actores armados respetar el Derecho Internacional Humanitario y recordó que el municipio viene atendiendo, además, incendios forestales y las secuelas de una avalancha ocurrida en abril.


