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sábado, 17 de octubre de 2026

Colombia4 de septiembre de 2026Actualizado el 4 de septiembre a las 01:28 p. m.

Abatido en Riohacha alias Bendito Menor, jefe de las ACSN

Naín Andrés Pérez Toncel murió en una operación de la Policía en el suroccidente de la ciudad, junto con su pareja y dos de sus escoltas. Sobre él pesaban cinco órdenes de captura y una circular roja de Interpol.

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Naín Andrés Pérez Toncel, alias Bendito Menor, en una imagen difundida en redes sociales
Foto: Cortesía · El Universal

Naín Andrés Pérez Toncel, de 26 años, conocido como alias Bendito Menor y señalado como máximo cabecilla de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, murió en la madrugada de este viernes durante una operación de la Policía Nacional en el barrio Los Olivos, al suroccidente de Riohacha, cerca del aeropuerto Almirante Padilla.

En la misma vivienda murieron otras tres personas: Rosa Angélica Tarazona, su pareja, y dos hombres que cumplían funciones de escolta. Los cuatro cuerpos fueron trasladados al Batallón de Infantería Mecanizado N.° 6 Cartagena. El procedimiento lo ejecutaron el Grupo de Operaciones Especiales de la Policía y una comisión de la Dijín llegada desde Bogotá, con acompañamiento de la Dipol, el Ejército y la Fiscalía.

La ubicación del inmueble fue el resultado de semanas de seguimiento. Los organismos de inteligencia detectaron a finales de agosto un silencio repentino en las comunicaciones del cabecilla y la interrupción de sus rutas habituales entre La Guajira y Magdalena, lo que llevó a plantear incluso que hubiera muerto. Pérez Toncel difundió mensajes para desmentir esos rumores y esa reaparición terminó de cerrar el cerco sobre la casa. La labor contó con apoyo de inteligencia y tecnología de Estados Unidos.

El presidente de la República confirmó el resultado de la operación desde Riohacha.

Pérez Toncel comandaba el frente Javier Cáceres de las ACSN, la estructura heredera de Los Pachenca, a la que había entrado en 2019 como sicario. Las autoridades le atribuían el control de rentas del narcotráfico, la extorsión y el dominio territorial en La Guajira, Magdalena y Cesar, y lo vinculaban con la masacre de cinco personas ocurrida en enero de este año en Maicao. Sobre él pesaban cinco órdenes de captura por homicidio, secuestro y extorsión, además de una circular roja de Interpol.

El presidente Abelardo de la Espriella viajó a Riohacha a conocer los resultados y calificó la actuación policial de impecable. Horas después firmó las resoluciones que cerraron dos mesas de diálogo heredadas de la paz total y anunció que su Gobierno no negociará con organizaciones dedicadas al narcotráfico y la extorsión.

Con la muerte de su cabecilla, la incógnita que queda abierta es quién asume el mando de una estructura que mantiene presencia en varios puntos del Caribe colombiano y que ya venía golpeada por la ofensiva de las últimas semanas.

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