La reconstrucción se pagará con bienes del narcotráfico
El decreto de emergencia permite a la SAE vender por vía rápida inmuebles y activos incautados, saltándose el comité que hasta ahora debía aprobarlos uno a uno.

Los bienes que el Estado le quitó al narcotráfico van a pagar parte de la reconstrucción. El decreto 1261, firmado el 19 de agosto, habilita a la Sociedad de Activos Especiales para vender por vía rápida inmuebles, muebles y dinero del fondo que administra, llamado Frisco, donde se guarda lo incautado en procesos de extinción de dominio: fincas, casas, locales, vehículos y saldos en efectivo.
Hasta ahora, vender un bien del Frisco antes de que terminara su proceso judicial exigía pasar por un comité interinstitucional que los estudiaba uno a uno. El decreto permite a la SAE aprobar esas ventas anticipadas directamente, sin ese paso, y amarra una proporción definida de lo recaudado a la atención, la rehabilitación y la recuperación del terremoto: no puede irse a otra cosa.
La lógica del decreto no es únicamente recaudar. El Frisco tiene inmuebles urbanos y rurales precisamente en la zona golpeada, y eso resuelve un problema que el dinero no resuelve solo: dónde poner a la gente.
Esos predios sirven para albergues temporales, para reasentar familias, para centros de acopio y para obras de emergencia. En una región donde el suelo urbanizable escasea y comprarlo tarda meses, tener lotes ya en manos del Estado acorta el calendario.
La venta anticipada de bienes bajo extinción de dominio existe desde antes y arrastra un reparo conocido: se vende algo cuyo proceso judicial no ha terminado. Quitar el filtro del comité acelera y, a la vez, retira una revisión.
El decreto de emergencia rige treinta días, así que la cuenta se hará pronto: cuántos bienes alcanzan a monetizarse en ese plazo y a qué precio, porque una venta con prisa rara vez es una venta cara.


