Ciento cincuenta detenidos llevan dos semanas en un coliseo
El centro transitorio Marte de Buenaventura se incendió el 11 de agosto, un día después del terremoto. Los presos que no alcanzaron cupo en otras cárceles duermen en un escenario deportivo dividido por tabiques.

En el coliseo municipal de Buenaventura duermen 150 detenidos desde hace dos semanas. El escenario, que normalmente sirve para actividades deportivas y culturales, fue dividido con tabiques internos y tiene presencia policial permanente.
Llegaron ahí porque el sitio donde estaban dejó de existir. El Centro de Detención Transitoria Marte, una bodega arrendada por la Alcaldía y acondicionada con celdas, ardió el 11 de agosto y quedó destruido en más del 90%.
El incendio fue consecuencia del terremoto del día anterior. La estructura se derrumbó parcialmente, la tensión entre los cerca de 400 internos se disparó y las rivalidades entre las bandas de los Shottas y los Espartanos, que allí convivían a la fuerza, se reactivaron hasta convertirse en motín.
Nueve reclusos murieron calcinados, según estableció Medicina Legal, y sus cuerpos fueron llevados a la sede de Tuluá para su identificación. Las autoridades todavía investigan cómo el amotinamiento derivó en fuego.
Del total de internos, la mayoría fue repartida entre otros penales del país. Los 150 que quedaron son los que no encontraron cupo, y llevan desde entonces en un lugar que nadie diseñó para retener a nadie.
El propio coliseo no tiene instalaciones para una reclusión prolongada ni para atender necesidades básicas, y las autoridades reconocen dificultades para garantizar condiciones de seguridad. La solución de fondo, que pasa por reconstruir o reemplazar el centro transitorio, sigue sin fecha.
El hacinamiento en los centros de detención transitoria de Buenaventura venía siendo advertido por organizaciones de derechos humanos y por las autoridades judiciales mucho antes de que temblara. El terremoto lo convirtió en una emergencia visible.


