Los Comunes rechazan legalizar la muerte asistida en Inglaterra
La Cámara baja británica tumbó el proyecto por 286 votos contra 270 tras cuatro horas de debate. Cierra dos años de trámite en los que los diputados lo habían respaldado en dos ocasiones anteriores.

La Cámara de los Comunes rechazó este viernes el proyecto que habría permitido a adultos con enfermedades terminales en Inglaterra y Gales decidir el final de su vida. Tras cuatro horas de debate, 286 diputados votaron en contra y 270 a favor.
El texto proponía que los adultos con menos de seis meses de expectativa de vida pudieran solicitar una muerte asistida con la aprobación de dos médicos y de un panel de expertos. El Gobierno se mantuvo neutral y dejó que cada parlamentario votara en conciencia, no por línea de partido; el primer ministro Andy Burnham se abstuvo para no influir en el debate.
El resultado invierte el del año pasado, cuando un texto casi idéntico pasó con 23 votos de mayoría. Cierra además dos años de trámite en los que la Cámara baja respaldó la medida en dos ocasiones, sin que llegara a ser ley porque quedó bloqueada por los lores, que no son elegidos.
Los opositores insistieron en los riesgos de coacción sobre personas vulnerables y en la falta de garantías para quienes tienen discapacidad. En contra se pronunciaron el arzobispo Richard Moth, líder de los católicos de Inglaterra y Gales, y la arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally; el Real Colegio de Psiquiatras advirtió que quedaban demasiadas preguntas sin responder sobre la protección de personas con enfermedad mental.
Por haber caído en su primer trámite parlamentario, la iniciativa no puede revivirse en la legislatura actual, que se extiende hasta comienzos del año entrante. Una encuesta publicada el lunes situaba en dos de cada tres los británicos que apoyan la legalización en principio, aunque en varios casos ese respaldo dependía de que se financiaran mejor los cuidados paliativos. El país ya había rechazado una iniciativa similar en 2015.


