El Canal de Panamá recorta los tránsitos por la falta de lluvia
Desde este jueves pasan 34 buques al día en vez de 40 y los cupos volverán a bajar el 15 de septiembre. Las precipitaciones en la cuenca cayeron 34 % frente al promedio histórico entre mayo y agosto.

El Canal de Panamá empezó este jueves a reducir el número de embarcaciones que pueden cruzar sus esclusas cada día. Pasan a 34, frente a las 40 que la vía ha llegado a admitir: nueve cupos diarios para las esclusas Neopanamax y veinticinco para las Panamax, que el 15 de septiembre bajarán otra vez, hasta 23.
El motivo es la falta de agua. Entre mayo y agosto las lluvias en la cuenca cayeron un 34 % frente al promedio histórico, y la administración advierte que el fenómeno de El Niño puede reducirlas todavía más. Los ajustes buscan preservar los recursos hídricos disponibles pese a que la temporada lluviosa ya empezó y a que se han aplicado otras medidas de ahorro, como la rebaja del calado máximo de los buques más grandes: el límite de 48 pies rige desde el 2 de septiembre y la reducción a 47,5 pies quedó aplazada hasta el 1 de octubre.
El recorte llega en el peor momento posible para el tráfico. Con los productores del Golfo Pérsico incapaces de exportar por el estrecho de Ormuz el volumen que movían antes de la guerra —unos 20 millones de barriles diarios—, los compradores se han volcado sobre América. Las exportaciones de crudo de Estados Unidos crecieron un 46 % interanual en el segundo trimestre, hasta un récord de 61,6 millones de toneladas métricas, y Brasil, Argentina y Guyana han marcado también máximos de embarques en 2026.
Esa demanda ya se está pagando en las subastas de cupos. El precio medio de un turno de paso fue de 55.000 dólares entre octubre y febrero, y desde entonces se ha triplicado; el 1 de septiembre un buque surcoreano pagó un récord de 5,3 millones de dólares por cruzar. A partir de ahora las embarcaciones se repartirán en cuatro grupos para asignar esos cupos: gaseros, graneleros y carga general, portacontenedores y buques refrigerados, y tanqueros.
Para los barcos que lleguen sin reserva confirmada, la consecuencia inmediata son esperas más largas, y la administración recomienda usar el sistema de reservación como única forma de asegurar fecha. Niels Rasmussen, analista jefe de transporte marítimo de Bimco, prevé que parte de la flota opte por rodear el cabo de Buena Esperanza: «La reducción de capacidad de carga, combinada con precios de subasta más altos para los cupos de tránsito, probablemente empuje al alza los fletes», dijo, y señaló como más expuestos el contenedor de Asia a la costa este estadounidense y el gas licuado del Golfo de México hacia Asia y las costas del Pacífico americano.
Lo que está en juego no es menor: por el canal pasa alrededor del 5 % del comercio marítimo mundial, con un 70 % de esa carga con origen o destino en Estados Unidos. Entre octubre y junio cruzaron más de 10.000 buques, un 5,2 % más que un año antes, y el tonelaje total creció un 7,2 %.


