Carney estudia que Canadá sea «miembro asociado» de la Unión Europea
La figura no existe, pero el bloque estaría abierto a crearla. Ottawa busca socios mientras sigue enfrascada en la guerra comercial con Washington.

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, estudia la posibilidad de que su país se convierta en «miembro asociado» de la Unión Europea, una figura que hoy no existe pero que el bloque estaría dispuesto a crear, según funcionarios europeos y canadienses que pidieron no ser identificados.
La idea gana urgencia por la guerra comercial de Ottawa con Washington, que desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha dejado aranceles sobre decenas de miles de millones de dólares de comercio fronterizo, sin señales de desescalada.
Canadá y la UE discuten cómo permitir que bienes, servicios y trabajadores canadienses de cadenas de suministro estratégicas —energía, inteligencia artificial, defensa y minerales críticos— circulen libremente, además de proyectos conjuntos de cables submarinos, centros de datos, servicios en la nube y redes de satélites. Ottawa también quiere ampliar sus exportaciones de energía a Europa.
Conseguir ese estatus no será sencillo, porque la UE tiene reglas estrictas de adhesión y procesos largos para cambiarlas. Aun así, el canciller alemán, Friedrich Merz, ya planteó este año su propia propuesta de una membresía asociada.
Carney hablará el jueves ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, donde se espera que exponga su visión de la relación entre Canadá y el bloque. La Comisión Europea no se ha pronunciado sobre la idea.


