«Cien años de soledad» dejó más de $525.000 millones en Colombia
Según cifras de Netflix, las dos partes de la serie aportaron ese impacto al PIB del país. La segunda temporada contrató a más de 850 personas y trabajó con más de 970 proveedores en 15 departamentos.

La adaptación de «Cien años de soledad» le dejó a la economía colombiana más de $525.000 millones entre sus dos partes, según cifras divulgadas este lunes por Netflix. El cálculo mide el impacto en el PIB e incluye tanto el gasto directo de la producción como el efecto en su cadena de suministro, y duplica con creces el balance que se hizo al cierre de la primera temporada.
Tolima fue el centro de ese movimiento. Allí se levantó Macondo, el set que acompañó las dos temporadas y en el que se rodó durante 190 días la segunda parte, que contrató a más de 850 personas entre elenco y equipo técnico. Esa etapa se extendió a más de 15 departamentos, trabajó con más de 970 proveedores y negocios locales y requirió 154.888 noches de hotel.
La escala del rodaje se ve también en los detalles: las locaciones ocuparon 560.000 metros cuadrados, para la segunda parte se construyeron sets por 16.623 metros cuadrados y se confeccionaron 30.000 prendas, que elevaron a 70.000 el vestuario total de la serie. En la música participaron 227 intérpretes.
«Con Cien años de soledad se ha demostrado que desde Colombia se pueden contar historias de talla mundial, llevadas a cabo por artistas, artesanos, técnicos y proveedores colombianos y con líderes colombianos al frente.»
Claudia Triana, directora general de Proimágenes Colombia, sostuvo que la producción confirma que el país cuenta con el talento y la infraestructura para asumir proyectos internacionales ambiciosos, y que el sistema de incentivos audiovisuales sirve para atraer inversión extranjera y dinamizar otros sectores de la economía.
La ministra de Cultura, Paola Holguín, atribuyó el resultado al talento, a las locaciones y a incentivos como el Certificado de Inversión Audiovisual (CINA), y comparó el potencial del sector audiovisual, la animación y la música con el que han tenido estas industrias en países como Corea del Sur.


