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sábado, 17 de octubre de 2026

Política30 de agosto de 2026Actualizado el 31 de agosto a las 06:19 a. m.

De la Espriella pide excusas por el acto religioso de su posesión

El presidente cumplió un fallo del Juzgado Quinto Laboral del Circuito de Bogotá del 26 de agosto y se pronunció sobre la invocación incluida en la ceremonia del 7 de agosto en el Congreso.

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El presidente Abelardo De La Espriella habla ante un micrófono en un atril con el escudo de Colombia, junto a la bandera nacional
Foto: Semana

El presidente Abelardo De La Espriella ofreció excusas públicas por el acto religioso que se incluyó en la ceremonia de su posesión, el 7 de agosto, y con ello dio cumplimiento a un fallo de tutela que el Juzgado Quinto Laboral del Circuito de Bogotá profirió el 26 de agosto.

El mandatario hizo el pronunciamiento al cierre de la alocución del domingo en la noche y empezó por deslindar responsabilidades: explicó que la invocación figuraba como un punto del orden del día de la sesión conjunta del Congreso, un documento que elaboran las mesas directivas de Senado y Cámara y no la Presidencia.

Sobre esa base separó su convicción personal de su cargo. Dijo que se identifica como creyente y católico, que la Constitución ampara su derecho a profesar su fe en público y en privado, y que eso no riñe con el deber de garantizar la libertad de cultos de todos los ciudadanos.

«Aunque me identifico como creyente, soy católico, respeto la separación entre la Iglesia y el Estado y garantizaré en el marco de mis funciones las libertades y los derechos de todos los colombianos sin ningún distingo, incluida la libertad de profesar cualquier religión o de no profesar ninguna.»
Abelardo De La Espriella, presidente de la República

Con esa aclaración cerró el punto que le ordenaba el juez, y lo hizo en condicional, sin admitir una falta: “si este acto pudo generar incomodidad o si ofendió a alguna persona, en mi condición de jefe de Estado, ofrezco excusas por ello”.

El resto de la alocución, que había empezado con el balance de los veinte días transcurridos desde el terremoto del 10 de agosto y con el plan de atención a los incendios del Tolima, dejó el asunto religioso para el final.

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