La Defensoría reprocha el uso de cadáveres en los anuncios
Iris Marín cuestionó que los cuerpos de los muertos en las operaciones Azarías y Centinela de la Patria quedaran a la vista durante las presentaciones de resultados del Gobierno.

La defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, pidió al Gobierno que los cuerpos de las personas muertas en operaciones militares dejen de formar parte de la puesta en escena de los anuncios oficiales. El reproche apunta a dos presentaciones recientes de resultados en las que los cadáveres, envueltos en plástico blanco, quedaron a la vista mientras hablaba el presidente Abelardo de la Espriella.
La primera fue la de la Operación Azarías, en Miraflores, Guaviare, en la que murieron 23 integrantes de las disidencias que dirige alias Iván Mordisco y por la que Medicina Legal estableció después que entre los muertos había dos menores de edad. La segunda correspondió a la Operación Centinela de la Patria, en la que murieron el cabecilla de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, alias Bendito Menor, su pareja y dos de sus escoltas; los cuatro cuerpos fueron ubicados frente a la tarima desde la que habló el mandatario.
«No deberíamos normalizar que los cuerpos de personas muertas hagan parte de la escenografía de una declaración pública ni que la muerte se convierta en una forma de exhibir autoridad.»
Marín aclaró que ese llamado no cuestiona las operaciones de la Fuerza Pública ni desconoce que, en las circunstancias previstas por la ley y el derecho internacional humanitario, puedan producirse muertes en combate. Lo que objeta es la manera de mostrar esos resultados y el mensaje que las instituciones transmiten al hacerlo.
La Defensoría del Pueblo difundió el pronunciamiento de la defensora.
De ahí pasó a la comparación que sostiene el resto de su argumento: los grupos armados se ufanan de crueldad, y el Estado no puede disputarles ese terreno. Su fortaleza, dijo, no está en parecerse a quienes combate sino en conservar los límites que le impone la Constitución.
«Nuestro país lleva décadas enfrentando diferentes ciclos de conflictos armados y criminalidad organizada. Sin embargo, no recuerdo haber visto a un presidente caminando entre los muertos y sintiéndose orgulloso de esas muertes.»
Esos límites, añadió, no se levantan con la muerte del adversario: aunque la baja de un responsable de crímenes graves pueda ser legal, la dignidad humana sigue amparada y los cuerpos deben recibir un trato digno.
La defensora mencionó además un portal llamado 'Las Bajas del Tigre', cuyo carácter oficial dijo no tener confirmado y en el que se contabilizan muertes y resultados operacionales. Y enlazó la discusión con los llamados falsos positivos, hoy en manos de la Jurisdicción Especial para la Paz, para pedir que la seguridad no se mida solo por el número de bajas, sino también por las vidas civiles protegidas y los derechos que el Estado alcanza a garantizar.


