Los demócratas ganan el control de la Cámara y el Senado de EE. UU.
Las proyecciones dan a los demócratas unos 255 escaños en la Cámara de Representantes y el control del Senado. Hakeem Jeffries se perfila como el primer presidente negro de la Cámara.

El Partido Demócrata ganó el control de las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos en las elecciones de mitad de mandato de este martes. A las 10:08 p. m. se proyectó su victoria en la Cámara de Representantes, donde las estimaciones le dan unos 255 escaños frente a 180 de los republicanos, muy por encima de los 218 que exige la mayoría, y en la madrugada de este miércoles quedó asegurado también el Senado.
El vuelco en el Senado llegó con una cadena de escaños arrebatados a los republicanos en estados que llevaban décadas sin elegir a un demócrata. James Talarico ganó en Texas, Adam Hamilton en Kansas, Sherrod Brown en Ohio, Josh Turek en Iowa, Annie Andrews en Carolina del Sur y Troy Jackson en Maine, donde derrotó a Susan Collins.
En la Cámara, los demócratas necesitaban apenas tres escaños más para recuperar la mayoría y terminaron con una ventaja holgada, con congresistas republicanos derrotados en Pensilvania, Virginia, Nueva Jersey, Indiana, Colorado y Carolina del Norte. Con ese resultado, Hakeem Jeffries, líder de la bancada, se perfila para asumir el 3 de enero como el primer presidente negro de la corporación.
«Hoy comienza el gran regreso de Estados Unidos. El pueblo estadounidense ha hablado.»
Jeffries prometió usar esa mayoría para exigir cuentas al Gobierno y, sobre un eventual juicio político contra el presidente, dijo que no han descartado ni incluido nada. Con las dos cámaras, la oposición podrá bloquear leyes, abrir investigaciones sobre la Administración y frenar nombramientos judiciales y de altos cargos durante los dos últimos años del mandato.
Donald Trump, por su parte, se declaró «absolutamente dispuesto» a aceptar los resultados y felicitó a sus rivales. «Creo que los demócratas hicieron un buen trabajo, de verdad lo creo», dijo el presidente, que negó que la jornada fuera un castigo en su contra: «No lo veo como un ataque personal».


