Estados Unidos quiere llevar de nuevo el caso nuclear iraní a la ONU
Los inspectores del OIEA llevan quince meses sin poder verificar dónde está el uranio enriquecido de Irán. Rafael Grossi dijo que Teherán no cumple sus obligaciones y que no hay comunicación con el organismo.

La Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica se reunió este lunes en Viena con una propuesta estadounidense sobre la mesa: remitir de nuevo a Irán al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas por impedir el trabajo de los inspectores nucleares. La resolución, de dos páginas, exige que Teherán subsane con urgencia su incumplimiento y permita los controles que garantizan que no se desvíe material nuclear.
El director general del organismo, Rafael Grossi, dijo ante la junta que Irán no está cumpliendo las obligaciones de salvaguardias del Tratado de No Proliferación y que sus equipos no tienen acceso de verificación en el terreno.
«No hay comunicación, no hay información, y nos dicen que no van a cooperar hasta que se llegue a algún acuerdo en la negociación política más amplia.»
El organismo lleva quince meses sin poder revisar las reservas iraníes, desde que empezaron los ataques aéreos israelíes en junio de 2025. La última vez que se verificaron, había 440,9 kilogramos de uranio enriquecido a un nivel cercano al armamentístico y 8.599,6 kilogramos de material menos enriquecido en las plantas de Fordow, Isfahán y Natanz, hoy dañadas y cerradas a los inspectores.
Irán responde que los llamados a reanudar las inspecciones son inútiles mientras continúen los ataques militares, porque la situación sobre el terreno sigue siendo demasiado peligrosa. El vocero de su Cancillería, Esmail Baghaei, calificó los informes del organismo como instrumentos de presión política de Occidente y advirtió que Teherán tomará contramedidas si prospera la resolución.
El antecedente pesa: la última vez que Washington remitió el expediente iraní a la ONU, Israel bombardeó las instalaciones nucleares del país en menos de veinticuatro horas y se desencadenó una guerra de doce días. El presidente Donald Trump dijo el 4 de septiembre que evalúa nuevos ataques contra instalaciones enterradas a gran profundidad, en referencia a un emplazamiento montañoso situado al sur de Natanz.
En paralelo crece la tensión marítima. Baghaei aseguró que las conversaciones con Omán sobre un corredor temporal de tránsito seguro en el estrecho de Ormuz están en su fase final, mientras Mohsen Rezaei, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, anunció una zona de exclusión a la salida del estrecho: todo barco que entre sin autorización quedará registrado en la lista de sanciones del país.


