Estonia acusa a Rusia de ordenar el incendio de una fábrica de defensa
Tallin atribuye a los servicios especiales rusos el incendio de agosto en Milrem Robotics, proveedora de vehículos no tripulados a Ucrania, y convocó al encargado de negocios ruso. El Kremlin lo niega; la OTAN dice que Moscú «está fracasando».

El Gobierno de Estonia acusó este martes a Rusia de haber ordenado el incendio que la noche del 14 al 15 de agosto afectó una instalación de Milrem Robotics en Tallin, fabricante de vehículos militares no tripulados que abastece a Ucrania. El ministro de Relaciones Exteriores, Margus Tsahkna, afirmó que el ataque «fue un acto de sabotaje ordenado por los servicios especiales rusos», y la Cancillería convocó al encargado de negocios de la Embajada rusa para protestar.
Según Tsahkna, los responsables ya fueron detenidos y «ya no suponen una amenaza para nuestra seguridad nacional». El ministro enmarcó el incendio en una campaña rusa más amplia en Europa para intimidar a los países y forzarlos a reducir su apoyo a Kiev. El primer ministro, Kristen Michal, calificó esa estrategia de «absolutamente irresponsable».
Moscú rechazó la acusación de inmediato. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, sostuvo que esas afirmaciones «son infundadas, imprudentes, están totalmente desconectadas de la realidad» y dijo que Rusia no las tomará en serio.
«Rusia está fracasando en el campo de batalla en Ucrania y está fracasando en socavar nuestra unidad.»
Rutte acusó a Moscú de mantener una campaña «imprudente» de acciones hostiles contra los aliados y pidió a los europeos mantener la calma y seguir apoyando a Ucrania. En la misma línea, el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, condenó el «imprudente acto de hostilidad» ruso, y el presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió que Rusia no se impondrá «ni a nuestra unidad ni a nuestra determinación» de seguir respaldando a Kiev.


