Un fallo crítico en PHP hallado con IA obliga a parchear medio internet
Dos vulnerabilidades graves en PHP, el lenguaje que mueve cerca del 70 % de las webs, llevaron a gobiernos europeos y servicios en línea a desconectar sitios mientras instalan las correcciones.

Dos vulnerabilidades críticas en PHP, el lenguaje de programación que funciona en cerca del 69 % de los sitios web con tecnología de servidor identificable, desataron este miércoles una carrera mundial para actualizar sistemas, después de que se publicaran las correcciones hacia las 9:00 a. m., hora de Colombia.
Los fallos, registrados como CVE-2026-109618 y CVE-2026-109619, están en la forma en que PHP maneja ciertos errores de memoria durante las peticiones. Un atacante puede aprovecharlos con una solicitud manipulada para ejecutar código a distancia en el servidor sin haber iniciado sesión, y la única protección completa es instalar las versiones corregidas de las ramas 8.2, 8.3, 8.4 y 8.5.
Las vulnerabilidades se encontraron con ayuda de modelos de inteligencia artificial, dentro del programa de ciberseguridad con el que OpenAI da acceso a sus sistemas a investigadores, y se notificaron a los responsables de PHP antes de que circularan de forma masiva.
«Dada la gravedad de estos fallos y el uso tan extendido de PHP, consideramos que este es uno de los problemas de seguridad de mayor impacto en la memoria reciente.»
Mientras se aplicaban los parches, Países Bajos, Finlandia, Dinamarca y Francia desconectaron de forma temporal webs y servicios públicos, entre ellos el portal del Gobierno neerlandés y el de la autoridad francesa de protección de datos. También quedaron fuera de línea sitios como Pinboard, 4chan y partes de Wikipedia, y en Japón se vieron afectados sistemas de guarderías y de videojuegos.
Las agencias de ciberseguridad de Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea emitieron alertas para que las organizaciones actualicen cuanto antes. La urgencia crece porque ya se detectó tráfico de ataque dirigido a servidores expuestos, con atacantes que modifican sus cargas para esquivar las defensas, aunque la agencia estadounidense de ciberseguridad no había confirmado explotaciones exitosas.


