Fiscal Camargo admite que la «paz total» de Petro no fue exitosa
La fiscal general atribuyó el fracaso a la falta de planeación de los diálogos regionales y a la suspensión de órdenes de captura contra integrantes de las mesas.

La fiscal general de la Nación, Luz Adriana Camargo, reconoció que la «paz total» del gobierno de Gustavo Petro no fue exitosa. Lo dijo el domingo en una entrevista de televisión con la que rompió dos años de silencio frente a los temas polémicos de su gestión y en la que, preguntada directamente por el balance de esa política, no dejó lugar a matices.
«Esa paz total tuvo muchísimas dificultades para que fuese exitosa y no lo fue. Definitivamente no lo fue.»
La primera falla, según la fiscal, estuvo en el diseño. «Haber planteado un modelo de diálogos regionales demandaba una gran capacidad de planeación, que yo la vi ausente», afirmó. Ese esquema obligaba a mantener varias conversaciones abiertas al mismo tiempo y dispersaba los acuerdos, que solo pueden pactarse con quien ejerce el mando y no con los mandos medios. A eso sumó lo que consideró definitivo: la falta de voluntad real de los grupos armados de llegar a acuerdos serios de paz.
La segunda falla tocó directamente a la Fiscalía. La suspensión de órdenes de captura prevista en la Ley 2272 de 2022 impidió detener a quienes participaban en las mesas. «Ese proceso no permitió que hiciéramos efectivas órdenes de captura contra personas que participaban de las mesas de diálogo», dijo Camargo, quien precisó que la entidad terminó definiendo que ese beneficio solo cobijaba las órdenes nacionales y no las emitidas con fines de extradición.
En la misma conversación, la fiscal aseguró que en lo corrido de 2026 la delegada contra el crimen organizado ha ejecutado 1.375 órdenes de captura y la de seguridad territorial, 4.900. Sobre el asesinato del senador Miguel Uribe, señaló que hay indicios de que el crimen pudo salir de las disidencias, aunque advirtió que esa información sigue siendo «muy genérica» y todavía hay que aterrizarla.
Camargo también marcó distancia entre los dos gobiernos con los que ha trabajado. Con el que terminó, dijo, hubo «muchas dificultades en el diálogo, en las formas», mientras que con el del presidente Abelardo de la Espriella ha sostenido al menos ocho reuniones de trabajo y describe «un buen relacionamiento», que espera que se mantenga.


