Alerta alta por deslizamientos en 14 departamentos del país
La humedad acumulada saturó los suelos de ladera; entre las zonas vigiladas hay catorce municipios de Antioquia y buena parte del Chocó.

Las lluvias de los últimos días dejaron los suelos saturados y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales elevó a alerta alta por deslizamientos a municipios de catorce departamentos. El pronóstico se actualizó al mediodía del sábado 5 de septiembre.
La saturación es lo que convierte una lluvia común en un riesgo: cuando el terreno ya no absorbe más agua, esta se acumula entre las capas de suelo y reduce su capacidad de sostenerse, sobre todo en laderas y pendientes fuertes.
El nivel más alto de amenaza cubre municipios de Antioquia, Arauca, Bolívar, Boyacá, Casanare, Cauca, Chocó, Córdoba, Cundinamarca, Meta, Nariño, Norte de Santander, Putumayo y Valle del Cauca.
Antioquia concentra una parte importante de la lista, con Alejandría, Anorí, Carolina, Cisneros, Cáceres, El Bagre, Gómez Plata, San Carlos, San Rafael, San Roque, Santo Domingo, Tarazá, Valdivia y Yolombó, casi todos en el Nordeste y el Bajo Cauca.
En el Pacífico la vigilancia se concentra en Chocó, con Alto Baudó, Bagadó, Bahía Solano, Bajo Baudó, Bojayá, El Carmen de Atrato, Lloró, Medio Atrato, Nuquí, Quibdó y Tadó. En la Orinoquía figuran Saravena, en Arauca, y Hato Corozal, Sácama, Támara y Yopal, en Casanare; en el Meta, Acacías, Cubarral y Restrepo.
La Amazonía también aparece en el boletín: Mocoa y San Francisco, en Putumayo, y El Doncello, El Paujíl, Florencia y La Montañita, en Caquetá. En el Caribe se mantienen bajo vigilancia Santa Rosa del Sur, en Bolívar, y Tierralta, en Córdoba.
El instituto aclara que una alerta no significa que el deslizamiento ya haya ocurrido, sino que las condiciones lo favorecen, y distingue entre amenaza alta, moderada y baja. Dentro de los movimientos en masa incluye deslizamientos, caídas, flujos y reptación.
Las recomendaciones apuntan a lo que se puede controlar: identificar las zonas expuestas, no construir ni permanecer en sitios inseguros, evitar la tala y las quemas, tener un plan familiar de evacuación con rutas alternas e impedir que el agua se acumule o se filtre mal en las montañas mediante sistemas de desagüe. El instituto pide además no acumular basuras sobre los suelos, porque alteran el drenaje y desestabilizan el terreno.


