Jack Smith defiende ante el Senado su decisión de acusar a Trump
El exfiscal especial dijo ante el Comité Judicial que su investigación probó más allá de toda duda razonable que Trump cometió «delitos graves» y que no será silenciado.

Jack Smith, el exfiscal especial que presentó dos acusaciones federales contra Donald Trump, defendió este martes ante el Comité Judicial del Senado de Estados Unidos su decisión de llevar al hoy presidente ante la justicia. En su declaración inicial, afirmó que su equipo reunió pruebas más allá de toda duda razonable de que Trump cometió «delitos graves contra nuestra nación» y advirtió que no será silenciado por las continuas amenazas de procesarlo.
«Mantengo mis decisiones como fiscal especial, incluida la de presentar cargos contra el presidente Trump. Tomé esas decisiones sin tener en cuenta la afiliación política, las actividades, las creencias ni la candidatura del presidente Trump en las elecciones presidenciales de 2024.»
La audiencia, que comenzó a las 8:00 a. m. (hora de Colombia) bajo la presidencia del republicano Chuck Grassley, fue tensa. Grassley acusó a Smith de llevar el partidismo «a un nuevo nivel», y el senador John Kennedy, de Luisiana, lo interrogó por los registros telefónicos de legisladores republicanos que obtuvo su equipo y le espetó que le daban «ganas de vomitar». Smith respondió que esos registros no incluían contenido y que eran necesarios para probar la intención de Trump, y recordó que sus testigos más sólidos fueron republicanos, como el exvicepresidente Mike Pence.
Del lado demócrata, el senador Dick Durbin salió en defensa del exfiscal y reprochó a los republicanos difundir «teorías conspirativas sin fundamento». La comparecencia ocurre mientras el Departamento de Justicia investiga a funcionarios que participaron en las pesquisas contra Trump, en lo que el Gobierno llama una «gran conspiración».
Smith fue nombrado en 2022 para investigar los intentos de Trump de revertir su derrota en las elecciones de 2020 y la retención de documentos clasificados en su residencia de Mar-a-Lago. Ambas pesquisas terminaron en acusaciones penales, pero el fiscal abandonó los casos después de que Trump ganó las elecciones de 2024, en aplicación de la doctrina del Departamento de Justicia según la cual un presidente en ejercicio no puede ser procesado.


