LIV Golf se acoge a la ley de quiebras cinco años después
El circuito financiado por Arabia Saudí pidió protección por bancarrota en Nueva Jersey con pasivos de hasta mil millones de dólares. Sus mayores acreedores son sus propios jugadores.

LIV Golf se acogió este martes al capítulo 11 de la ley de quiebras de Estados Unidos ante el tribunal del distrito de Nueva Jersey. El circuito calcula sus activos entre 100 y 500 millones de dólares y sus pasivos entre 500 y 1.000 millones.
La lista de acreedores la encabezan sus propios jugadores. A Jon Rahm se le adeudan 7,47 millones de dólares; a Bryson DeChambeau, 5,76; a Dustin Johnson, 5,48; y a Cameron Smith, 4,85.
El circuito nació hace cinco años con el respaldo del Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí y la ambición declarada de desplazar al PGA Tour. Fichó a varias de las grandes figuras del deporte, pero su formato de torneos a 54 hoyos y competencias por equipos nunca prendió, y la fusión con el PGA anunciada en 2023 jamás se concretó.
El fondo saudí, que había puesto unos 5.000 millones de dólares, replanteó después su estrategia de inversión. Sin ese respaldo la liga canceló en agosto su torneo de cierre de temporada en Michigan y ese mismo mes anunció un acuerdo con un nuevo inversionista principal cuya identidad no reveló.
Ese nombre se conoció con la solicitud de quiebra: BC Partners. El acuerdo de reestructuración contempla una recapitalización que dejaría la compañía reorganizada en manos mayoritarias de los jugadores. Mientras avanza el proceso, el fondo saudí aporta un crédito de 49,6 millones de dólares sujeto a aprobación judicial.
«Este proceso nos da la estructura y el tiempo para buscar una transacción decisiva y empezar el siguiente capítulo de LIV Golf.»
O'Neil situó el reinicio a comienzos de 2027, un calendario que depende de cómo avance la reestructuración y de los avales del tribunal.


