Machado cuestiona el acuerdo petrolero, pero no pide anularlo
La líder opositora venezolana dice que no se sabe quién firma, quién financia ni qué garantías hay en el pacto entre Washington y la presidenta interina Delcy Rodríguez.

María Corina Machado se pronunció sobre el acuerdo petrolero de gran escala anunciado hace casi una semana entre la administración de Donald Trump y el gobierno de la presidenta interina Delcy Rodríguez, un pacto que otorga a Estados Unidos control sobre unos 65.000 millones de barriles de crudo venezolano.
Su reparo principal es que el pacto sigue siendo opaco. «El verdadero alcance del acuerdo sigue sin estar claro, incluyendo quién lo firma, quién proporcionará la financiación y las garantías, y cómo se beneficiarán los venezolanos», dijo la dirigente opositora, que cuestionó la autoridad de Rodríguez para negociarlo y sostuvo que los recursos del país «no le pertenecen a un régimen ilegítimo, le pertenecen al pueblo venezolano».
De esas dudas, sin embargo, no se desprende una petición de anulación. Machado presentó a Estados Unidos como el socio principal que Venezuela necesita para desarrollar su valor estratégico y abogó por una alianza sólida y mutuamente beneficiosa para los dos países, sus empresas, sus inversionistas y sus trabajadores. Otros integrantes de su movimiento han ido más lejos y sostienen que cualquier documento firmado por Rodríguez carece de validez.
En lugar de romper el acuerdo, la dirigente contrapuso su propio plan. Recordó los cinco principios que presentó en marzo ante actores económicos internacionales en Houston: un marco legal transparente, una institucionalidad técnica con el Estado como regulador, licitaciones públicas y abiertas, un régimen fiscal competitivo y estable, y seguridad jurídica con arbitraje internacional.
También situó el petróleo como una pieza y no como el todo. Sostuvo que recuperar el sector exige «inversiones colosales», pero que ningún frente puede funcionar aislado en un país con la fragilidad institucional de Venezuela: hacen falta cadenas de valor, suministro eléctrico, capacidad operativa en los puertos y seguridad personal para los ciudadanos. «Venezuela vale mucho más que su petróleo», concluyó.


