Granizo en Bogotá y disturbios en Popayán e Ibagué marcan las marchas
Las movilizaciones contra el Gobierno De la Espriella transcurrieron en su mayoría en calma, pero terminaron con choques en Popayán e Ibagué, periodistas agredidos en Bogotá y polémica por uniformados armados en el techo del Congreso.

Las marchas convocadas este miércoles por la CUT, Fecode y el Pacto Histórico contra el Gobierno de Abelardo de la Espriella recorrieron más de diez ciudades y transcurrieron en su mayoría sin incidentes graves, pero terminaron con disturbios en Popayán e Ibagué, vandalismo en Bucaramanga y Medellín, agresiones a periodistas en Bogotá y una polémica por uniformados armados en el techo del Congreso.
En Bogotá, las columnas salieron desde las 9:30 a. m. del Parque Nacional, la Universidad Nacional y otros puntos hacia la Plaza de Bolívar, donde una granizada cerca de la 1:00 p. m. dispersó a buena parte de los asistentes. TransMilenio cerró las estaciones Las Aguas y Museo del Oro, en el Eje Ambiental, con hasta 468.913 usuarios afectados por hora, y solo las reabrió a las 5:42 p. m. El expresidente Gustavo Petro recorrió la plaza entre la multitud, pero no habló en la tarima, y encapuchados arrojaron pintura contra la fachada del Palacio de Justicia y dañaron el monumento a Simón Bolívar.
En las inmediaciones del Congreso, los periodistas Jorge Barón Jr., Alejandro Quintero, Daniel Jiménez, Ángel Barreto y Jacobo Torres fueron acorralados por manifestantes, que los insultaron, los escupieron y les lanzaron latas de cerveza. Desde ese mismo edificio, la senadora Jennifer Pedraza denunció la presencia de uniformados con fusiles en el techo del Capitolio, y el presidente del Senado, Honorio Henríquez, respondió que fue él quien autorizó ese despliegue.
«Los hombres que usted, congresista Jennifer Pedraza, vio postrados en el Senado, en el Congreso de los colombianos, fui yo quien dio la orden porque la solicitud me la hizo el día de ayer la seguridad del expresidente de la República, Gustavo Petro Urrego.»
Fuera de la capital, los choques más fuertes se dieron en Popayán, donde, después de que terminó la marcha, encapuchados entraron al centro histórico y al parque Caldas hacia las 3:50 p. m., detonaron papas bomba, lanzaron bombas incendiarias y pintaron las fachadas de la Gobernación del Cauca y de la Alcaldía; la Policía desplegó a la unidad antidisturbios y dos tanquetas, y hubo enfrentamientos con estudiantes junto a la Facultad de Humanidades de la Universidad del Cauca. En Ibagué, los antidisturbios usaron gases y aturdidoras en el parque Murillo Toro, y en Bucaramanga encapuchados vandalizaron dos templos sobre la carrera 27, aunque el secretario del Interior, Alfonso Pinto Frattali, reportó «normalidad, salvo dos edificaciones que fueron vandalizadas».
La jornada fue la primera prueba del decreto 1525, que permite a la Policía intervenir contra quienes cometan actos violentos sin esperar el diálogo con el resto de los manifestantes. El presidente De la Espriella sostuvo que la protesta pacífica no puede vulnerar los derechos a trabajar, estudiar y usar los servicios públicos, mientras los senadores Iván Cepeda y Jennifer Pedraza calificaron de desproporcionado el despliegue militar, y las organizaciones convocantes anunciaron un paro nacional para noviembre.


