Nepal entierra en fosas comunes a las víctimas: 1.003 muertos
Casi 4.000 personas siguen desaparecidas una semana después del desprendimiento glaciar en la frontera con el Tíbet. Las autoridades toman muestras de ADN antes de las inhumaciones colectivas.

Nepal empezó a enterrar en fosas comunes a las víctimas de la riada que arrasó sus valles himalayos la semana pasada. Las autoridades tomaron muestras de ADN de cada cuerpo antes de las inhumaciones: en Chitwan, un solo sitio temporal recibió 199 cadáveres, en un país donde la cremación y el rito hindú de despedida quedaron desbordados por la escala del desastre.
La Autoridad Nacional de Gestión de Desastres informó este martes que se han recuperado 1.003 cuerpos y que 3.916 personas siguen sin aparecer. Los medios estatales chinos confirmaron además 16 muertos en el Tíbet y unos 546 desaparecidos del lado chino.
La avalancha de agua helada, roca y escombros se desencadenó el 26 de agosto por el colapso de un glaciar de altura en la frontera entre Nepal y el Tíbet, y arrasó la cuenca del río Trishuli. La destrucción llegó al menos cien kilómetros aguas abajo, con edificios sepultados, puentes rotos y carreteras cortadas.
El distrito de Rasuwa, pegado a la frontera, concentra la mayor incertidumbre: la junta de turismo del país calcula que al menos 747 personas están desaparecidas allí, entre ellas unos 583 turistas. El Departamento de Estado estadounidense cifró en unos 75 los ciudadanos de ese país sin localizar cerca de la frontera y en 14 los que han llegado a lugar seguro, sin muertes confirmadas.
El Gobierno nepalí ha movilizado a la policía y al ejército en las tareas de búsqueda y socorro, con apoyo de voluntarios, y agradeció la ayuda de Catar, Reino Unido, Australia y Japón. Los equipos siguen sin poder llegar a comunidades enteras, y el estado de descomposición de los cuerpos fue el argumento de las autoridades locales para no trasladarlos a las ciudades.


