Nepal celebra funerales sin cuerpos una semana después del alud
Las autoridades cuentan 1.204 muertos y 4.216 desaparecidos tras el colapso de un glaciar en la frontera con China. Las familias queman efigies de paja para despedir a quienes ya no esperan encontrar.

Una semana después del alud que arrasó una franja del Himalaya en la frontera entre Nepal y China, las autoridades nepalíes contabilizan 1.204 muertos y 4.216 desaparecidos. Del lado chino, los medios estatales reportan 16 fallecidos y 546 personas sin localizar.
El desastre se desencadenó el 26 de agosto con el colapso de un glaciar, que liberó una avalancha de agua helada, rocas y escombros sobre los valles de la zona. Entre quienes siguen sin aparecer hay cientos de trabajadores que se encontraban en túneles de proyectos hidroeléctricos.
Con las cuadrillas de rescate todavía en el terreno pero sin resultados, las familias dejaron de esperar. Muchas empezaron a celebrar ceremonias fúnebres simbólicas: queman efigies de paja siguiendo el rito hindú, un gesto destinado a liberar el alma de quien murió sin que haya un cuerpo que despedir.
Ese rito ocupa el lugar de una búsqueda que se agota. Las cuadrillas siguen removiendo lodo y roca en los valles arrasados, pero una semana después del desprendimiento las posibilidades de hallar sobrevivientes son remotas, y buena parte de los cuerpos quedó bajo capas de material imposibles de despejar con los medios disponibles.
La reconstrucción de lo que quedó atrás apenas se está calculando. Las primeras estimaciones sitúan el costo en unos 5.000 millones de dólares, una cifra enorme para la economía nepalí, mientras la ayuda internacional sigue llegando al país.


