El Partido Liberal se declara de gobierno
Era el último partido que faltaba por fijar postura. La bancada reconoció en su comunicado que hubo discrepancias internas y se reservó el derecho a discrepar del Ejecutivo.

El Partido Liberal se declaró este lunes colectividad de gobierno del presidente Abelardo de la Espriella. Era el último partido que faltaba por fijar postura y lo hizo el día en que vencía el plazo, después de varias semanas de reuniones que la propia bancada describió como una discusión larga.
Esa demora tenía una explicación que los liberales pusieron por escrito: dentro de la bancada varias voces pedían mantenerse en la independencia. Antes de fijar la postura, el partido dejó constancia de que conserva su derecho a discrepar del Ejecutivo cuando lo considere necesario.
«Es de anotar que las discusiones entre representantes y senadores por varias semanas revelan discrepancias de algunos de los integrantes de nuestras bancadas con el actual gobierno.»
Con esa incorporación, el oficialismo suma a Salvación Nacional —el único que acompañó a De la Espriella en campaña—, el Centro Democrático, el Partido de La U, Cambio Radical, el Conservador, la ASI, el Partido Demócrata, la Liga de Gobernantes Anticorrupción, Colombia Justa-Libres y Defensores de la Patria, el movimiento nacido de la campaña presidencial que recibió personería jurídica hace poco. La cuenta deja al oficialismo con más de 180 votos en el pleno del Congreso.
Frente a ese bloque quedan seis partidos independientes: el Nuevo Liberalismo, Aico, La Fuerza, el Partido Ecologista, Mira y la Alianza Verde, que también se dividió entre quienes querían hacer oposición y quienes prefirieron la independencia. La oposición formal se reduce al Pacto Histórico, que empieza a organizarse bajo la disciplina del expresidente Gustavo Petro, más En Marcha, del exministro Juan Fernando Cristo, y el Mais.
Los números, entonces, le alcanzan al Gobierno para sacar adelante sus proyectos, empezando por el presupuesto de 2027. Lo que queda por verse es cómo se comporta en la práctica una coalición armada con partidos que llegaron a ella por caminos distintos y que, como los propios liberales advirtieron, no renuncian a votar en contra.


