Quemar un lote en Antioquia puede terminar en sanción
Corantioquia prohíbe toda quema abierta mientras dure el fenómeno de El Niño y anuncia procesos sancionatorios contra quien prenda fuego. Pide reportar cualquier columna de humo a la Policía o a las líneas de emergencia.

Prender fuego a un lote para limpiarlo dejó de ser una costumbre sin consecuencias. La autoridad ambiental del centro de Antioquia prohibió toda quema abierta y agrícola mientras duren las condiciones de sequía asociadas al fenómeno de El Niño, y advirtió que abrirá procesos sancionatorios contra quien incumpla.
La medida llega después de una racha de conflagraciones: van cerca de 24 reportes de incendios provenientes de 15 municipios de su jurisdicción. Los testimonios y las investigaciones de campo apuntan a que el origen es humano, principalmente quemas para preparar terrenos de agricultura y ganadería.
Las recomendaciones son concretas y aplican a cualquiera:
- Cero quemas: nada de fuego para «limpiar» lotes, preparar cultivos o deshacerse de basuras
- No arrojar colillas de cigarrillo, fósforos ni botellas de vidrio en zonas de vegetación seca
- Reportar de inmediato a la Policía Nacional o a las líneas de emergencia locales cualquier columna de humo o actividad sospechosa
El vidrio no es un detalle menor: una botella abandonada concentra la luz del sol y basta para encender pasto seco.
Cuando el fuego se apaga empieza otro trabajo. La corporación visita las zonas afectadas para verificar causas, evalúa los daños ecológicos, la pérdida de cobertura vegetal y el impacto sobre las fuentes de agua, y dispone de atención veterinaria para la fauna silvestre que resulte herida.
De esas visitas salen las recomendaciones de protección de los ecosistemas y también los expedientes: la entidad investiga las posibles causas e inicia los procesos sancionatorios a que haya lugar. El trabajo se coordina con los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo de Desastres y con los cuerpos de bomberos.
Entre las emergencias priorizadas están las de Santa Bárbara, Angelópolis y Santafé de Antioquia. En este último municipio ardieron 16.043 metros cuadrados —más de hectárea y media— de Bosque Seco Tropical, uno de los ecosistemas más amenazados del país.
En Angelópolis y Santa Bárbara el fuego alcanzó 186 y 600 metros cuadrados, con daños severos en el suelo, en gramíneas y en especies de alto valor ambiental y económico: al menos diez pinos ciprés consolidados, además de árboles de mango, cedro y aguacate.
La combinación es la que se repite cada temporada seca: temperaturas altas, vegetación con poca humedad, vientos fuertes y escasez de lluvias. En esas condiciones una quema controlada deja de serlo en minutos.


