El maltrato animal ya no tendrá que dejar heridas para actuar
La reglamentación de la Ley 2455 de 2025 crea una ruta nacional con tres niveles de urgencia y permite intervenir ante señales de dolor, miedo o estrés. Los municipios deberán adoptarla por acto administrativo.

El Gobierno reglamentó el miércoles la Ley 2455 de 2025, conocida como Ley Ángel, y puso en marcha una Ruta Nacional de Atención al Maltrato Animal que define cómo deben responder las autoridades ante una denuncia de crueldad contra animales.
El cambio de fondo está en el umbral para intervenir. Hasta ahora la actuación dependía de que hubiera heridas, golpes u otras lesiones físicas visibles; con la ruta, los funcionarios también podrán valorar señales de dolor, miedo, estrés o sufrimiento para activar una respuesta.
Esa valoración se traduce en tres niveles de urgencia —atención inmediata, atención prioritaria y seguimiento preventivo—, de modo que los casos en los que la vida o la integridad del animal corran mayor riesgo se atiendan primero. La ruta articula a las alcaldías, las Inspecciones de Convivencia y Paz, la Policía, la Fiscalía y las demás entidades competentes, para que ninguna denuncia se quede discutiendo a quién le corresponde.
A partir de esos lineamientos, cada municipio y distrito deberá adoptar su propia ruta mediante acto administrativo, ajustada a sus características. La norma añade además pautas para el Curso de Sensibilización contra el Maltrato Animal, que deberá explicar qué conductas están sancionadas y cuáles son sus consecuencias penales.
La Presidencia anunció la reglamentación de la Ley 2455 de 2025 el 9 de septiembre.
La ley toma su nombre de Ángel, un perro víctima de un caso de extrema crueldad en Saboyá, Boyacá, en 2021, y fue impulsada por la senadora Andrea Padilla Villarraga, de la Alianza Verde. El ministro de Ambiente, Fabio Arjona Hincapié, presentó la reglamentación como el paso que convierte esa norma en una respuesta concreta.
«La Ley Ángel no podía quedarse en una declaración de buenas intenciones, sino convertirse en una respuesta concreta cada vez que un animal sea víctima de crueldad.»


