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sábado, 17 de octubre de 2026

Ambiente27 de agosto de 2026Actualizado el 28 de agosto a las 09:17 a. m.

El río Magdalena baja 25% en Yondó y Corantioquia pide prepararse

La estación Peñas Blancas midió en julio niveles 25% por debajo del histórico, con una caída del 30% en las lluvias de la región en las últimas dos décadas. La autoridad ambiental entregó recomendaciones a municipios ribereños y sectores productivos del Magdalena Medio antioqueño.

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Dos técnicos de Corantioquia toman muestras dentro de un río de aguas bajas, entre piedras descubiertas y monte a lado y lado
Foto: Corantioquia

El río Magdalena llega a Yondó con menos agua de la que debería tener. Durante julio de 2026 la estación Peñas Blancas, que opera el Ideam, midió niveles 25% por debajo de su promedio histórico, y detrás de esa caída hay otra: las lluvias de la región se redujeron un 30% frente a lo que llovía en las últimas dos décadas, según los análisis satelitales que revisó Corantioquia con su red de monitoreo Piragua.

Que el río baje en esta época no es raro. Lo que cambia el cuadro es el fenómeno de El Niño, que según la autoridad ambiental está intensificando el descenso y generando estrés hídrico sobre los ecosistemas de la ribera. El efecto ya se siente en los ciclos reproductivos de las especies acuáticas, de las que dependen las poblaciones y los pescadores del Magdalena Medio antioqueño.

El riesgo mayor está en la suma de dos cosas. Con menos caudal en nacimientos, quebradas y ríos tributarios, y con las temperaturas altas, el agua pierde oxígeno disuelto; y con menos agua también se diluyen peor los contaminantes que llegan al río. Esa combinación, advierte Corantioquia, eleva de forma significativa el riesgo de mortandad de peces y de emergencias sanitarias.

Un técnico de Corantioquia recoge una muestra con una red dentro de una quebrada de poco caudal, entre piedras cubiertas de musgo
Foto: Corantioquia

El Ideam no espera una recuperación inmediata de los niveles, así que la corporación está trabajando en la preparación. Sus oficinas territoriales capacitan a las comunidades, entregan instrumentos para medir la magnitud de la sequía y traducen la información nacional al contexto de cada municipio.

"Como Corantioquia estamos en la necesidad de actuar de manera preventiva, recordemos las lecciones del evento de El Niño en 2015, no queremos que las consecuencias de no actuar a tiempo afecten a nuestras comunidades, por lo que es imperativo anticipar las afectaciones al comercio y a los medios de vida locales", sostuvo Liliana María Taborda González, directora general de Corantioquia.

Dos integrantes de la red Piragua muestran frascos con muestras de agua sobre la platón de una camioneta, en un potrero
Foto: Corantioquia

Las recomendaciones para los municipios ribereños y los sectores productivos van en seis frentes: priorizar el consumo humano con ahorro y almacenamiento seguro; activar el seguimiento diario de niveles y caudales junto a los consejos municipales de gestión del riesgo; trabajar con pescadores y comunidades para reportar a tiempo cambios en el comportamiento de los peces, olores raros, color del agua o mortandad; proteger humedales, ciénagas y caños y evitar por completo las quemas; revisar los puntos de vertimiento y el manejo de residuos, porque el río hoy diluye menos; y mapear las zonas vulnerables de captación, las áreas de pesca y las rutas fluviales que puedan quedar sin paso.

La corporación insiste en que estos anuncios son preventivos: por climatología se espera la transición hacia la temporada de lluvias del segundo semestre que, aunque llegue por debajo de los valores históricos, aportará al entorno natural.

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