Chaparral vuelve a temblar con 4,5 a la 1:38 a. m.
El epicentro quedó a 17 kilómetros de profundidad, cerca de Roncesvalles y San Antonio, en el sur del Tolima. Se sintió hasta Cali y es el segundo de esa magnitud en la seguidilla que empezó el domingo 20.

Un sismo de magnitud 4,5 se registró a la 1:38 a. m. de este sábado 26 de septiembre con epicentro en zona rural de Chaparral, en el sur del Tolima. Quedó a 17 kilómetros de Roncesvalles, a 18 de San Antonio y a 23 de la cabecera de Chaparral, a 17 kilómetros de profundidad. La medición es del Servicio Geológico Colombiano (SGC), que ya la dio por revisada por un analista. No hay alerta de tsunami: el epicentro está tierra adentro. Más de 800 personas le han reportado al SGC que lo sintieron, y la entidad le calcula una intensidad máxima de IV: la de un temblor que se nota con claridad dentro de las casas, que hace vibrar ventanas y objetos, pero que no suele causar daños.
Esos reportes no se quedaron en el Tolima: al Valle del Cauca también llegó, y hubo quienes lo sintieron en Cali, Jamundí, Palmira, Yumbo y Sevilla. Es el mismo patrón del sismo de las 3:09 p. m. del miércoles 23, también de 4,5, que se sintió hasta Cali y Bogotá.
Con este, la seguidilla que sacude la zona desde la madrugada del domingo 20 vuelve a tocar su techo. Entre el del miércoles y este, el SGC localizó casi 400 sismos alrededor de Chaparral, y ninguno había vuelto a pasar de 4,1. El último que había llegado a 4 fue el de las 2:19 a. m. del viernes. En la hora anterior a este hubo apenas tres movimientos pequeños, de entre 2,0 y 2,7. Después, la zona no ha dejado de temblar, pero sin réplicas de peso: en las 23 horas siguientes el SGC localizó más de 80 sismos alrededor de Chaparral, San Antonio y Roncesvalles, casi todos por debajo de 3. El mayor fue de 3,5, a las 5:05 a. m. y a 13 kilómetros de profundidad. De 3 o más hubo otros siete a lo largo del día, repartidos entre la madrugada, el mediodía y la tarde, casi todos a unos 16 kilómetros de profundidad, cerca de la del de la 1:38 a. m. El más reciente de ese tamaño llegó a las 5:40 p. m.: el SGC lo midió primero en 3,1 y, al revisarlo, lo dejó en 3,3, a 14 kilómetros de profundidad y a 17 de San Antonio. Desde entonces solo han llegado movimientos pequeños: una veintena entre la noche del sábado y la madrugada del domingo, ninguno por encima de 2,7.
Todo eso suma a una secuencia que el propio SGC ya contaba por centenares: en un informe especial, la entidad reportó más de 800 sismos en el municipio entre el domingo 20 y el viernes 25, y para la tarde del sábado la Gobernación del Tolima, con datos de la entidad, contaba 924 en la región, 891 de ellos en Chaparral. Sobre su origen, su hipótesis es que la seguidilla responde al cambio en las tensiones de la corteza que dejó el terremoto de magnitud 7,4 del 10 de agosto en San José del Palmar, Chocó, aunque no descarta que se trate de la actividad propia de las fallas geológicas de la zona.
La profundidad explica por qué se sintió tan lejos sin hacer daño. A 17 kilómetros, este sigue siendo un sismo poco profundo: la energía sale cerca de la superficie y la percibe con claridad una región amplia. Pero con magnitud 4,5 esa energía es moderada, y al llegar a las casas lejanas ya viene repartida: se nota, asusta, y no derriba. El del miércoles nació a solo 4 kilómetros; este, a la profundidad a la que han nacido casi todos los sismos grandes del enjambre.
Casi un día después no se conoce ningún reporte de daños ni de heridos por este sismo, y ninguna autoridad ha reportado víctimas por la seguidilla. La alcaldía de Chaparral mantiene la alerta naranja, los estudiantes de Chaparral, San Antonio, Rioblanco y Roncesvalles siguen recibiendo clases desde casa y hay familias que pasan la noche en calles, parques y carpas por temor a dormir bajo techo.


