Chaparral tiembla con 4,5 a las 3:09 p. m. y se siente hasta Cali
Fue el mayor del enjambre del sur del Tolima y el más superficial: 4 kilómetros. Lo sintieron más de 2.100 personas, le siguieron más de 340 réplicas y no deja heridos.

Un sismo de magnitud 4,5 se registró a las 3:09 p. m. de este miércoles 23 de septiembre con epicentro en zona rural de Chaparral, en el sur del Tolima. Quedó a 20 kilómetros de Roncesvalles, a 22 de San Antonio y a 24 de la cabecera de Chaparral, a 4 kilómetros de profundidad. La medición es del Servicio Geológico Colombiano (SGC), que ya la dio por revisada por un analista. No hay alerta de tsunami: el epicentro está tierra adentro.
Se sintió mucho más allá del sur del Tolima. En la plataforma Sismo Sentido del SGC, más de 2.100 personas han reportado haberlo percibido, y hubo reportes de que el movimiento llegó a Ibagué, Armenia, Pereira, Cali, Bogotá y el Huila.
La profundidad explica buena parte de ese alcance. Un sismo que nace muy cerca de la superficie apenas pierde fuerza antes de llegar a las casas, y por eso uno de esta magnitud a 4 kilómetros sacude con mucha más intensidad el entorno del epicentro que uno igual a 40, que reparte su energía por un territorio amplio y llega debilitado. Los grandes sismos de la seguidilla se habían localizado casi todos entre 16 y 20 kilómetros; este quedó bastante más arriba.
Es además el más fuerte de la seguidilla que sacude la zona desde la madrugada del domingo 20. En los 565 movimientos que el SGC había localizado en la zona hasta entonces, ninguno había superado la magnitud 4,2, un techo que la secuencia tocó tres veces: el lunes a las 6:15 p. m., el martes a las 2:35 a. m. y este miércoles a las 4:04 a. m. Tampoco llegó de la nada: desde la 1:00 p. m. el SGC había localizado una veintena de sismos pequeños en el mismo lugar, de entre 2,4 y 3,3.
Y la tierra no se quedó quieta después. Hasta las 4:40 p. m. de este viernes 25, el SGC había localizado más de 340 sismos alrededor de Chaparral después del de las 3:09 p. m., de entre 1,3 y 4,1, a un ritmo que en las madrugadas llegó a uno cada ocho o diez minutos: solo entre la medianoche y las 6:00 a. m. del viernes hubo 41. Cuatro de ellos alcanzaron 4,1, a las 9:34 p. m. del miércoles y a las 11:46 a. m., las 12:14 p. m. y las 7:37 p. m. del jueves, y a las 2:19 a. m. de este viernes llegó uno de 4,0 que más de 130 personas reportaron haber sentido. Ninguno igualó al de las 3:09 p. m., y casi todos nacieron entre 13 y 22 kilómetros de profundidad, bastante más abajo que él. El SGC mantiene la magnitud de 4,5 tras la revisión de su analista.
Dos días después no se conocen heridos ni víctimas por este sismo ni por la seguidilla. En redes circularon fotos de grietas en algunas casas, pero ninguna autoridad ha establecido que las causaran estos temblores, y la zona arrastra además los daños del sismo del 10 de agosto. Lo que sí pesa es el desgaste: hay familias que pasan la noche en calles, parques y carpas por temor, y el alcalde, Helver González Mora, dijo que «la gente no puede dormir»; equipos de salud mental, médicos y trabajadores sociales hacen rondas nocturnas en La Marina y el cañón de Las Hermosas, los sectores más sacudidos. La alcaldía mantiene la alerta naranja, y la Gobernación del Tolima, que armó con el SGC y Cortolima una comisión técnica para vigilar el terreno mientras se revisan las edificaciones, mandó a estudiar desde casa a unos 16.700 estudiantes de Chaparral, San Antonio, Rioblanco y Roncesvalles. La Secretaría de Educación extendió esa medida hasta el viernes 2 de octubre, cuando empieza el receso escolar, y proyecta el regreso a las aulas para el 13 de octubre, si las condiciones lo permiten. «Volveremos a la presencialidad cuando el entorno garantice la seguridad», dijo el secretario, Andrés Felipe Bedoya.


