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sábado, 17 de octubre de 2026

Mundo15 de septiembre de 2026Actualizado el 23 de septiembre a las 03:32 p. m.

El sismo de Falcón de las 8:37 p. m. resultó ser superficial

El servicio geológico colombiano retiró su cálculo de 122 kilómetros de profundidad y adoptó el estadounidense: diez. La red venezolana le da magnitud 3,8, frente al 4,5 de las otras dos. No hay reportes de daños.

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Amanecer en la carretera de montaña que sube de Coro a Churuguara, en el estado Falcón, con una capa de nubes posada sobre la serranía, en una fotografía de archivo
Foto: Juan Carlo Castillo Ortega · Wikimedia Commons

Un sismo de magnitud 4,5 se registró a las 8:37 p. m. de este martes 15 de septiembre, hora de Colombia —las 9:37 p. m. en Venezuela—, en el interior montañoso del estado Falcón, tierra adentro y lejos de la costa caribeña. Una hora después del movimiento, el Servicio Geológico Colombiano retiró la medición con la que lo había reportado y puso en su lugar la del Servicio Geológico de Estados Unidos: en su catálogo el sismo dejó de figurar a 122 kilómetros de profundidad para quedar en diez. Diecisiete horas después no se conocían reportes de daños ni de heridos.

El cambio no es un detalle técnico, porque los dos números cuentan cosas distintas. Un sismo de 122 kilómetros gasta buena parte de su energía en el camino hacia la superficie: se nota en un territorio amplio, porque las ondas viajan lejos, pero llega debilitado al lugar donde está la gente. Uno de diez kilómetros hace lo contrario: concentra el golpe en un radio corto y, con la misma magnitud, puede agrietar paredes. Lo que quedó descartado esta noche fue el primer escenario.

La corrección tiene una explicación de geometría. El cálculo colombiano salió de 41 estaciones, pero todas quedaban del mismo lado: el epicentro está a más de trescientos kilómetros de Colombia y la red lo rodeaba solo por un costado, un sesgo que castiga sobre todo la profundidad. El estadounidense usó 44 estaciones repartidas alrededor y fijó la localización con un margen de menos de tres kilómetros. Al adoptarlo, el epicentro se corrió 22 kilómetros hacia el suroeste: ahora queda a unos 33 kilómetros al sureste de Churuguara y a 47 al noroeste de Duaca, ya en el estado Lara, y a diez kilómetros del punto que había calculado la red venezolana.

Con todo, la hondura sigue sin estar medida. En el registro estadounidense los diez kilómetros no salieron del cálculo: se los asignó un analista, que es lo que se hace cuando los datos no alcanzan para precisar ese valor. Y los cinco kilómetros que le pone la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas, la red que tiene los sensores encima, son la cifra que se repite en casi todos sus reportes. Lo que se retiró esta noche fue el único número que alguien había calculado de verdad; los que quedan apuntan a un sismo superficial, pero son convenciones, no mediciones.

Tampoco hay una sola cifra para el tamaño del sismo. En el boletín que publicó en sus redes, la fundación venezolana lo dejó en magnitud 3,8, siete décimas por debajo del 4,5 que da el servicio estadounidense y que el colombiano adoptó junto con el resto de la medición. Y ahí sí dice con qué escala mide: la de momento sísmico, que se calcula a partir del tamaño de la falla que se rompió, aunque la pone igual en todos sus boletines, grandes y pequeños. El 4,5 sale de otra escala, calculada sobre las ondas que atraviesan el interior de la Tierra y pensada para sismos que se miden de lejos. No son dos intentos de dar con el mismo número, sino dos maneras distintas de medir el mismo movimiento, y una no se convierte en la otra restando.

La fundación venezolana anotó otros dos movimientos casi en el mismo punto: uno de magnitud 2,8 a las 8:57 p. m. y otro de 1,8 a las 9:18 p. m., ambos a menos de seis kilómetros de profundidad y a unos 35 kilómetros al sureste de Churuguara. La zona lleva días moviéndose así. El catálogo colombiano tiene cuatro sismos el viernes 11 y el sábado 12 de septiembre a menos de veinticinco kilómetros de allí, con magnitudes de entre 2,9 y 4,1 y profundidades de cero a veinticuatro kilómetros; y el 8 de septiembre la fundación venezolana reportó dos de 4,4 y 3,4 al este de Churuguara y cerca de Aroa, a poco más de tres kilómetros de hondura y sin daños ni víctimas. Todos superficiales, como el de esta noche.

Ninguna autoridad venezolana había informado de daños diecisiete horas después, y no hay alerta de tsunami: el epicentro quedó tierra adentro. La fundación venezolana difundió el sismo y el que lo siguió veinte minutos después en boletines breves, con hora, magnitud, profundidad y distancia a Churuguara y a Siquisique, en el estado Lara, pero sin una palabra sobre si la población lo sintió. Ni el servicio colombiano ni el estadounidense recogieron reportes de personas que lo notaran, aunque ese conteo depende de que alguien entre a llenar el formulario. Sobre lo que se haya sentido en Falcón, en Lara o en Yaracuy todavía no hay nada.

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