Un sismo de 4,5 a las 5:39 p. m. alarga la seguidilla de Istmina
Fue el quinto de más de 4 en la tarde del lunes en el Chocó, a 49 kilómetros de profundidad, tras los de 4,9 de las 3:02 p. m. y las 4:13 p. m. No dejó muertos ni heridos.

Un sismo de magnitud 4,5 se registró a las 5:39 p. m. de este lunes 14 de septiembre con epicentro en Istmina, en el Chocó, a 21 kilómetros de Sipí y a 49 kilómetros de profundidad. Fue el quinto de magnitud superior a 4 en menos de tres horas en el mismo lugar: la seguidilla empezó a las 3:02 p. m. con uno de 4,9 a 39 kilómetros de profundidad, siguió con dos de 4,1 y 4,4 a las 3:04 p. m. y las 3:08 p. m., y tuvo a las 4:13 p. m. otro de 4,9, a 47 kilómetros.
Boletín del Servicio Geológico Colombiano sobre el sismo de las 5:39 p. m. en Istmina, con el mapa del epicentro.
El Servicio Geológico Colombiano recibió 290 reportes de personas que lo sintieron y le estimó una intensidad máxima de IV, la de un movimiento que se nota con claridad dentro de las casas. Sus 49 kilómetros de profundidad lo sitúan en una franja intermedia: más hondo que los sismos superficiales, que nacen a pocos kilómetros y son los que más destruyen, y menos que las réplicas del terremoto de agosto, que llegan debilitadas desde más de 70. A esa magnitud, un sismo así rara vez daña construcciones que no estuvieran ya debilitadas.
No es un episodio aislado. Istmina y Sipí concentran desde hace semanas un enjambre sísmico que el Servicio Geológico Colombiano identificó después del terremoto de magnitud 7,4 del 10 de agosto en San José del Palmar, y que con corte al 10 de septiembre sumaba más de 1.200 eventos. El viernes 11, un sismo de 4,5 en Istmina hizo evacuar edificios en Cali; el sábado 12 se registró otro de 4,6 a las 6:16 a. m., y este lunes, antes de la seguidilla de la tarde, uno de 4,3 había sacudido Sipí a las 9:57 a. m.
La actividad siguió después del de las 5:39 p. m. y se prolongó hasta la madrugada del martes. El catálogo de la entidad registró en Istmina sismos de magnitud 2,8 a las 6:38 p. m., de 3,2 a las 7:09 p. m., de 2,4 a las 8:58 p. m., de 1,7 a las 10:03 p. m. y de 3,0 a las 10:45 p. m.; a las 11:18 p. m. llegó otro de 3,3, del que la entidad recibió 36 reportes de personas que lo sintieron, y a las 11:34 p. m. uno de 2,3. Ya el martes, a las 12:02 a. m., otro de 3,2 recibió dos reportes de personas que lo sintieron, y a las 12:22 a. m. se registró uno de 2,9 y a las 2:33 a. m. otro de 2,9, y a las 3:18 a. m. uno de 3,4, el más fuerte de la madrugada, del que la entidad recibió 13 reportes de personas que lo sintieron. Ya de mañana, a las 9:16 a. m., se registró otro de 2,7, y a las 10:50 a. m. uno de 3,8 a 43 kilómetros de profundidad, el más fuerte desde la tarde del lunes, del que la entidad recibió tres reportes de personas que lo sintieron. El recuento puede crecer a medida que los analistas revisan los registros.
Este martes por la mañana, Mónica Arcila, directora de Geoamenazas del Servicio Geológico Colombiano, explicó que el terremoto de agosto, ocurrido a más de 100 kilómetros de profundidad, alteró las rocas que tenía encima y que la sismicidad «se trasladó a la placa superior». A diferencia de las réplicas, que van perdiendo fuerza, en un enjambre las magnitudes se mantienen altas durante toda la secuencia, y todavía no hay elementos para saber cuándo empezará a disminuir: puede durar días, semanas o meses. Sobre si la seguidilla anuncia un terremoto mayor, la funcionaria fue prudente: «No tenemos información ni evidencias para decir que podemos estar ante la inminencia de un evento de mayor magnitud, pero pues tampoco tenemos ningún elemento para descartarlo».
Los sismos de la tarde no dejaron víctimas. El martes, la gobernadora del Chocó, Nubia Carolina Córdoba, confirmó que los movimientos no dejaron pérdidas humanas, y el alcalde de Istmina, Jaison Mosquera Sánchez, había informado tras la primera seguidilla que no había personas heridas y que una edificación muy afectada por el terremoto de agosto terminó de caerse. Aquel terremoto dejó 331 muertos y 4.505 heridos, según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, y en Cali, una de las ciudades más golpeadas, los sismos del lunes volvieron a vaciar edificios de forma preventiva.
La gobernadora advirtió, sin embargo, que la repetición de los movimientos afecta «la salud mental de la población que no logra terminar de superar la situación porque se sigue repitiendo». El alcalde lo describió a su manera: contó que la gente está «muy paniqueada» y que, después de los temblores del lunes, el municipio no había recibido «ninguna pregunta, ningún llamado, ninguna atención de alguna autoridad nacional». A un mes del terremoto, Istmina sigue esperando el banco de materiales y la maquinaria para remover escombros que el Gobierno nacional prometió a los alcaldes de la región.


