Un sismo de 4,6 a las 4:10 p. m. sacude a Sipí y llega a Cali
El movimiento, a 37 kilómetros de profundidad, dejó 1.673 reportes de personas que lo percibieron. Es el más fuerte del enjambre que vive el Chocó.

Un sismo de magnitud 4,6 se registró a las 4:10 p. m. de este jueves 17 de septiembre con epicentro en Sipí, Chocó, y una profundidad de 37 kilómetros. El movimiento dejó 1.673 reportes de personas que dijeron haberlo percibido, la cifra más alta de la seguidilla que sacude al departamento.
El epicentro quedó a diez kilómetros del casco urbano de Sipí, a 43 de Nóvita y a 51 de El Dovio, en el Valle del Cauca. Desde esa distancia el temblor llegó al norte de Cali, a los barrios Valle del Lili, La Flora, San Fernando Nuevo y Juanchito, y a los municipios vallecaucanos de Yumbo y Restrepo, donde algunos habitantes salieron de los edificios.
Diez minutos después, a las 4:20 p. m., un segundo movimiento de magnitud 3,3 y 40 kilómetros de profundidad volvió a sentirse en la zona, con 175 reportes. En total, la red sismológica registró 39 eventos en el Chocó y el Pacífico cercano a lo largo del día, la mayoría por debajo de magnitud 3.
La actividad no es nueva ni responde a una sola causa. Tras el terremoto de magnitud 7,4 del 10 de agosto en San José del Palmar, el Servicio Geológico Colombiano contabilizó cerca de 300 réplicas, concentradas alrededor de ese municipio y a profundidades de entre 70 y 105 kilómetros, con una frecuencia que ha ido disminuyendo.
En paralelo corre un enjambre sísmico distinto, con más de 1.200 eventos registrados hasta el 8 de septiembre. Esos movimientos se agrupan en Sipí, Istmina, Medio San Juan y Litoral del San Juan, y quedan entre los 30 y los 60 kilómetros de profundidad, el rango en el que encaja el temblor de este jueves. Ese mismo corredor ya había dejado cuatro sismos en poco más de una hora el 14 de septiembre, con magnitudes de hasta 4,9.
La acumulación de temblores no permite anticipar uno mayor. El Servicio Geológico Colombiano ha reiterado que los sismos no se pueden predecir y que un enjambre puede prolongarse durante días, semanas o meses antes de ceder, por lo que mantiene el monitoreo de la zona.


