Sismo de 7,7 en Panamá a las 12:56 p. m. daña Coclé y Veraguas
Epicentro en Azuero, a unos 13 kilómetros de profundidad. A las 3:25 p. m. hubo otro, de 6,6, en Veraguas. Se derrumbaron hoteles en Penonomé y Playa Venao; el balance oficial da heridos leves y ningún muerto.

Un sismo de magnitud 7,7 sacudió Panamá a las 12:56 p. m. de este viernes 9 de octubre, hora de Colombia, que es la misma de Panamá. La medición es del Servicio Geológico de Estados Unidos, que en su primer cálculo automático lo había dado en 8,0, lo bajó después a 7,6 y, en su cálculo revisado, lo dejó en 7,7. El epicentro quedó en la península de Azuero, en el sur del país, a 12 kilómetros al oeste-suroeste de Pitaloza Arriba, y a unos 13 kilómetros de profundidad.
Esa profundidad es la que más pesa en lo que pueda venir. Un sismo que nace tan cerca de la superficie entrega casi toda su fuerza a donde está la gente; uno del mismo tamaño a cien kilómetros de hondura gastaría buena parte de su energía en el camino y llegaría mucho más débil. Por eso el mismo servicio estima que cerca del epicentro la sacudida alcanzó una intensidad de VIII en la escala de Mercalli, la de un temblor severo, capaz de dañar construcciones comunes, y su sistema automático de estimación de pérdidas puso el evento en alerta roja por daños económicos y en amarilla por posibles víctimas: un cálculo hecho con modelos, no un balance, pero que anticipa que el daño puede ser mayor de lo que se ve en la primera hora.
Los daños más visibles están en Penonomé, en la provincia de Coclé, donde un sector del hotel Dos Continentes se vino abajo, y donde los diarios panameños La Prensa y La Estrella de Panamá reportaron afectaciones estructurales en la sede de la Gobernación y en el centro comercial Iguana Mall; la catedral de San Juan Bautista perdió su torre derecha, que cayó con la sacudida. Según las autoridades de Coclé citadas por el canal TVN, también resultaron afectadas la policlínica de Penonomé y la iglesia de Aguadulce, y se evacuaron los hospitales Aquilino Tejeira, de Penonomé, y Rafael Estévez, de Aguadulce. El director de los Bomberos de Panamá, el coronel Víctor Raúl Álvarez Villalobos, confirmó que allí hay hoteles y supermercados que sufrieron algún tipo de colapso. Más al oeste, en Veraguas, La Prensa reportó afectaciones en la catedral y en oficinas municipales de Santiago y en la torre de la iglesia de Atalaya, y en Soná, en la misma provincia, se vino abajo la casa del expresidente Ricardo Martinelli, que dijo en sus redes que solo hubo pérdidas materiales. Y en la península de Azuero, la zona del epicentro, el canal panameño Telemetro reportó derrumbes de edificios y vehículos dañados en Los Santos y Herrera, con imágenes de daños en Cambutal, y el director del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), Omar Smith, habló de daños preliminares en Venao y en Chitré, la capital de Herrera. La alcaldía de Los Santos informó que la iglesia de San Atanasio, en La Villa de Los Santos, un templo colonial levantado a partir de 1569, resultó afectada, y en la misma ciudad el Museo de la Nacionalidad sufrió daños en el techo y las gradas; las autoridades dijeron que las edificaciones turísticas afectadas en Pedasí no estaban ocupadas cuando tembló. En Playa Venao, también en Los Santos, se vino abajo el hostal El Sitio; los lugareños temieron que hubiera personas atrapadas, pero el alcalde de Pedasí, Miguel Batista, dijo al canal Telemetro que nadie resultó herido en el derrumbe, según The New York Times. En la misma provincia también sufrieron daños las instalaciones del Cuerpo de Bomberos, según el canal TVN, y en Torio, en el distrito de Mariato, en Veraguas, una carretera se abrió con grietas profundas y desniveles, como mostraron imágenes difundidas por medios locales.
En Ciudad de Panamá se evacuaron de forma preventiva las torres del centro financiero y otros edificios altos, y en Calle 50 y Paitilla cayeron vidrios de algunos ventanales. En algunos puntos de las provincias centrales se fue la luz durante una media hora, y los técnicos inspeccionan el puente Centenario, sobre el Canal. El Metro suspendió sus líneas 1 y 2 para revisarlas, y a las 5:25 p. m. seguían sin servicio, y el aeropuerto internacional de Tocumen detuvo los vuelos y desalojó a los pasajeros. Más tarde los reanudó: según informó el propio aeropuerto, las inspecciones de las pistas, las calles de rodaje, las instalaciones y la torre de control no encontraron daños que impidieran volver a operar. El Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales informó que la potabilizadora de Chilibre, que abastece a la capital, llegó a operar al 20 % de su capacidad, lo que causó irregularidades en el suministro de agua; a las 4:00 p. m. ya se había recuperado hasta la mitad, según el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) Nacional. El Canal de Panamá, en cambio, sigue funcionando con normalidad mientras sus técnicos buscan posibles afectaciones. Las redes de telefonía móvil e internet quedaron saturadas y con cortes en todo el país.
El presidente José Raúl Mulino llamó a la calma, pidió a la ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, y a los organismos de emergencia informar sobre los efectos del sismo, y advirtió que «no se debe usar lo sucedido para generar alarmas y desorden». Más tarde ordenó «movilizar personal, recursos y ayuda a los afectados», anunció que Montalvo y el equipo del Sinaproc darían una rueda de prensa con el informe oficial, según el canal Telemetro, y se fue con la ministra a Penonomé, la ciudad más golpeada: «Estoy en Penonomé, recorriendo junto a la ministra Montalvo, las zonas afectadas y para coordinar rápidamente ayuda y soluciones para los afectados del sismo que sufrió nuestro país», escribió en su cuenta de X, según la agencia EFE. El Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) pidió alejarse de ventanas y estructuras inestables y revisar las instalaciones antes de volver a entrar; el Ministerio de Educación suspendió las clases de la tarde en todo el país y la Universidad de Panamá hizo lo mismo con sus clases y su trabajo administrativo. Los gobiernos de Guatemala y Estados Unidos ofrecieron ayuda o dijeron estar evaluando la situación de sus ciudadanos, pero por ahora Panamá no la pide: «En este momento Panamá no necesita ayuda de otros países», dijo el director del Sinaproc, Omar Smith, que enseguida matizó: «Es muy temprano para decirlo. No estamos descartándolo definitivamente».
La sacudida llegó también a Colombia, donde se sintió en Medellín, Bello, Envigado, Pereira, Montería y Cartagena. El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, dijo que no tenían reportes de daños en la ciudad y que estaban verificando la situación con todas las estaciones de bomberos. En el Chocó, el único departamento que limita con Panamá, la gobernadora Nubia Carolina Córdoba dijo que había hablado con los alcaldes y que no hay afectaciones humanas ni materiales en los municipios fronterizos ni en el resto del departamento. El presidente Abelardo de la Espriella expresó su «solidaridad y afecto al hermano pueblo de Panamá» y ofreció «la asistencia que sea necesaria». Y mientras Tocumen estuvo cerrado, el aeropuerto Ernesto Cortissoz, de Barranquilla, empezó a recibir los vuelos que iban hacia Ciudad de Panamá, según confirmó el alcalde Alejandro Char.
La tierra no se quedó quieta después. A la 1:22 p. m. hubo una réplica de magnitud 5,5, 3 kilómetros al suroeste de Bajo Corral, y a la 1:37 p. m. llegó la más fuerte hasta ahora, de magnitud 5,8, a un kilómetro al sur de El Cacao, en la misma península. Diez minutos más tarde vinieron otras dos de magnitud 5,0, casi seguidas: a la 1:47 p. m., 19 kilómetros al sur de Leones Arriba, y a la 1:50 p. m., 18 kilómetros al sur de Los Asientos, ya hacia la punta sur de Azuero. A las 2:04 p. m. hubo una quinta, también de 5,0, 14 kilómetros al sureste de Río Grande, y a las 2:48 p. m. una sexta, de 5,2, a 11 kilómetros al sureste del mismo poblado. Todas nacieron a unos 10 kilómetros de profundidad, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. Y a las 3:25 p. m. llegó el más fuerte de todos con diferencia: un sismo de magnitud 6,6, también a 10 kilómetros de profundidad, a 14 kilómetros al oeste de Río Grande, ya en Veraguas y unos 50 kilómetros al oeste del primer epicentro. El mismo servicio lo puso en alerta amarilla por posibles víctimas y daños localizados, y el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico informó a las 3:31 p. m. que no representa amenaza de tsunami. Tan cerca de la superficie, réplicas de ese tamaño pueden terminar de tumbar lo que el primer golpe dejó resentido, y no paran: pasadas las 2:20 p. m., el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá contaba ya más de 30, entre grandes y pequeñas, según su director, Néstor Luque, a media tarde La Prensa hablaba de más de 40, y la subdirectora del Sinaproc, Malitzie Rivera, contaba ya más de 80, según TVN.
El mar, en cambio, ya no es una amenaza. A la 1:39 p. m. la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres informó que no hay riesgo de tsunami en la costa del Pacífico de Colombia, después de la evaluación de la Dirección General Marítima (Dimar), y a las 2:39 p. m. el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico emitió su mensaje final: con todos los datos disponibles, la amenaza pasó para todas las costas, incluidas las de Panamá, aunque en las cercanías del epicentro puede haber pequeñas variaciones del nivel del mar durante unas horas. Lejos de allí, el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada de Chile, que había puesto a Isla de Pascua en estado de precaución, la levantó a media tarde.
A media tarde llegó el primer balance oficial. El informe preliminar del COE Nacional, que La Prensa publicó a las 4:31 p. m., registra 15 estudiantes de la escuela Alberto Zúñiga, en Coclé, con lesiones menores, y una persona rescatada en el mercado municipal de Aguadulce; según el mismo informe, el derrumbe del hotel Dos Continentes no dejó heridos, en Los Santos colapsaron varias viviendas y hasta ese momento no había personas desaparecidas. No hay muertos: «por el momento no se han reportado víctimas fatales», había dicho el director de los Bomberos, y a las 4:24 p. m. la subdirectora del Sinaproc, Malitzie Rivera, repitió que no hay fallecidos registrados y que los lesionados fueron trasladados a centros de salud y hospitales. A las 5:27 p. m., el Sinaproc sumó dos personas rescatadas, una en Soná, en Veraguas, y otra en Coclé, e informó de daños en 65 colegios de la comarca Ngäbe Buglé y de la provincia de Chiriquí, ya al oeste de las zonas golpeadas, según Telemetro; la Caja de Seguro Social revisaba con el Sinaproc la estructura de sus instalaciones de salud en Soná y en Tonosí. Antes, Omar Smith había contado en Telemetro que entre los heridos hay una persona a la que golpearon los escombros de una estructura que cedió en el área de un mercado de Penonomé. Después, en la rueda de prensa que había anunciado Mulino, la ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, presentó el balance preliminar del Gobierno: no hay muertos ni personas desaparecidas, y a los daños ya conocidos sumó viviendas colapsadas y afectaciones en edificios públicos, cuarteles de bomberos y sedes de la Policía Nacional en varias provincias. El Sinaproc, los Bomberos y el Instituto de Geociencias siguen recorriendo las zonas más expuestas de Coclé, Veraguas, Herrera y Los Santos.


