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sábado, 17 de octubre de 2026

Ambiente19 de agosto de 2026Actualizado el 22 de agosto a las 06:58 a. m.

Rescatan una lora o una guacamaya al día en Antioquia

Corantioquia recibió 233 aves de esa familia en lo que va del año y acumula 2.078 desde que abrió su hogar de paso. La lora frentiamarilla y la guacamaya gonzalo son las más traficadas.

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Dos loras frentiamarillas posadas entre el follaje de un árbol
Foto: Corantioquia

En Antioquia entra al hogar de paso de Corantioquia, en promedio, una lora o una guacamaya por día. Van 233 en lo corrido de 2026, y la cuenta acumulada desde que el centro abrió sus puertas llega a 2.078 aves de la misma familia.

Son psitácidos: loras, cotorras, pericos y guacamayas. La corporación, que tiene jurisdicción sobre 80 municipios del departamento, los identifica como el grupo de aves más golpeado por la extracción de su hábitat.

El conteo anual de ingresos al hogar de paso muestra el problema mejor que cualquier adjetivo:

  • 2019: 227 aves
  • 2020: 249
  • 2021: 266
  • 2022: 175
  • 2023: 274
  • 2024: 290
  • 2025: 364
  • 2026, hasta el 19 de agosto: 233
Infografía de Corantioquia sobre el tráfico de psitácidos con los casos registrados entre 2019 y 2026
Pieza divulgativa de Corantioquia. Junto a la serie anual, señala a la lora frentiamarilla y a la guacamaya gonzalo como las dos especies más golpeadas.

El pico está en 2025, y 2026 va camino de superarlo: al ritmo de estos primeros siete meses y medio, el año cerraría alrededor de 370 ingresos.

La cifra admite dos lecturas. Puede significar que hay más tráfico, o que hay más operativos y más gente entregando animales por voluntad propia; Corantioquia sostiene que refleja las dos cosas a la vez, efectividad en el control y una demanda social que no cede.

Dos especies concentran los rescates. La lora frentiamarilla —Amazona ochrocephala— se queda en las casas por la creencia de que sirve como animal de compañía y por su habilidad para imitar la voz humana; el encierro le produce alteraciones de comportamiento que, en muchos casos, hacen imposible devolverla a la vida silvestre.

La guacamaya gonzalo —Ara ararauna— se busca por el color del plumaje y circula por redes de tráfico regional. A la mayoría de las que llegan al hogar de paso les han amputado o recortado las plumas para que no puedan volar.

«Detrás de cada ave en una jaula hay un ecosistema sufriendo, un bosque que pierde a sus dispersores de semillas y una especie que se acerca al riesgo de desaparecer.»
Liliana María Taborda González, directora general de Corantioquia

El apunte no es retórico. Los psitácidos abren y transportan semillas grandes que pocas especies pueden mover, de modo que sacarlos del bosque frena la regeneración de los árboles de los que ellos mismos dependen.

La corporación pide denunciar la tenencia, la compra y la venta de fauna silvestre. La línea de atención es el 321 817 5002.

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