Colombia vota con EE. UU. contra la resolución de la ONU sobre Cuba
Por instrucción de De la Espriella, Colombia se opuso este miércoles al texto que pide levantar el embargo a la isla, aprobado con 130 votos, el menor respaldo en más de 30 años.

Colombia votó este miércoles en la Asamblea General de la ONU en contra de la resolución que pide poner fin al embargo de Estados Unidos a Cuba. La decisión, tomada por instrucción directa del presidente Abelardo de la Espriella y conducida por el canciller Omar Bula, rompe con el voto a favor que el país había dado en 2025.
El texto, que la isla presenta cada año desde 1992 y que no es vinculante, salió adelante con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones. Es el respaldo más bajo en más de 30 años: hace un año la iniciativa había reunido 165 apoyos, siete votos en contra y 12 abstenciones.
«La defensa de la democracia, de la libertad y de la seguridad nacional debe orientar nuestras actuaciones internacionales.»
Junto a Colombia y a los habituales Estados Unidos e Israel se alinearon en contra Argentina, Paraguay, Ecuador y Costa Rica, estos dos últimos tras abstenerse el año pasado. Chile, Honduras y Perú pasaron del sí a la abstención, y en Europa Alemania, Italia y Letonia también se abstuvieron por primera vez.
Ese giro fue el centro del debate. El embajador estadounidense, Mike Waltz, negó que exista un bloqueo, culpó de la penuria de los cubanos al «régimen comunista corrupto» y celebró que se haya triplicado el número de países que cambiaron de posición. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, respondió que el embargo causa daños por más de 22,9 millones de dólares diarios y lo calificó de «acto de guerra, castigo colectivo y genocidio».
Pese a la pérdida de apoyos, La Habana presentó el resultado como una victoria. El presidente Miguel Díaz-Canel escribió que el mundo volvió a pronunciarse «de forma abrumadora» contra el bloqueo «aun a pesar de las más burdas presiones», en momentos en que la isla atraviesa apagones generalizados y una escasez de combustible agravada por las amenazas arancelarias de Washington a quienes le suministren petróleo.


