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sábado, 17 de octubre de 2026

Medellín24 de agosto de 2026Actualizado el 24 de agosto a las 08:00 p. m.

Cerca de 200 familias huyen de El Aro por los combates en Ituango

Las veredas Filadelfia, El Torrente, La Rica y San Luis quedaron en medio de la pelea entre el Clan del Golfo y el frente 18. La Gobernación anunció la entrada del Ejército y recompensas por los cabecillas.

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Familias desplazadas esperan bajo carpas en una calle de Ituango, con presencia de policías y militares
Foto: El Colombiano

Cerca de 200 familias del corregimiento El Aro, en la zona rural de Ituango, bajaron al casco urbano del municipio entre el domingo y este lunes huyendo de los combates entre el Clan del Golfo y el frente 18 de las disidencias de las Farc. La salida empezó por la vereda La Filadelfia y se extendió a El Torrente, La Rica y San Luis.

En esas cuatro veredas los dos grupos se disputan el control de las rentas ilegales del norte de Antioquia, una pelea que en los últimos días dejó tres muertos. El gobernador Andrés Julián Rendón atribuyó los enfrentamientos a «criminales de las Farc de Calarcá y el Clan del Golfo, que solo buscan el control de las rentas ilegales».

Para responder a esa disputa, la Gobernación de Antioquia anunció que el Ejército entrará al corregimiento en las próximas horas y que la Policía desplegará un escuadrón móvil de carabineros. El departamento también ofreció recompensas de hasta $100 millones por información sobre alias Diomer, de las disidencias, y alias el Pollo, del Clan del Golfo, y pidió un fiscal especializado para las amenazas contra la población civil.

Mientras esa fuerza llega, la atención de los que ya bajaron corre por cuenta del municipio: alimentos, alojamiento temporal y elementos de aseo en el casco urbano, con el hospital San Juan de Dios declarado en alerta naranja. La Defensoría del Pueblo, que alertó del desplazamiento desde el domingo, adelanta la caracterización de los núcleos familiares para fijar cuánta ayuda humanitaria hace falta.

El Aro carga además con su propia memoria. Allí ocurrió en octubre de 1997 la masacre paramilitar por la que el Estado colombiano fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y sus habitantes vuelven ahora a salir por el mismo camino.

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