EE. UU. exigirá desde el martes declarar no haber estado en el Congo
Desde el 3 de noviembre, todo pasajero que vuele a Estados Unidos o haga escala allí deberá certificar que no estuvo en la República Democrática del Congo en los 21 días previos, como medida contra el ébola.

Desde este martes 3 de noviembre, todas las personas que viajen a Estados Unidos o hagan una conexión en ese país tendrán que presentar una declaración jurada en la que certifiquen que no estuvieron en la República Democrática del Congo durante los 21 días previos al embarque. La exigencia, ordenada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), busca reducir el riesgo de que el ébola entre al país.
La medida aplica sin importar la nacionalidad del pasajero ni el país de salida del vuelo, de modo que cobija a ciudadanos estadounidenses, residentes permanentes y visitantes extranjeros. Se considera estancia en el Congo cualquier tránsito por tierra, mar o aire, incluso una escala en uno de sus aeropuertos sin salir del avión o de la terminal. Los 21 días corresponden al periodo máximo de incubación de la enfermedad.
La responsabilidad de verificarla recae en las aerolíneas, que deberán negar el embarque a quien no la presente, salvo que tenga una exención del Gobierno de Estados Unidos. Avianca confirmó a sus pasajeros que, aunque tengan el tiquete pagado y la visa vigente, no podrán abordar sin el documento. Cada viajero, incluidos los integrantes de un mismo grupo familiar, debe diligenciar el suyo, y entregar información falsa puede acarrear multas y prisión.
La declaración puede llenarse en línea antes de llegar al aeropuerto, caso en el que hay que mostrar la constancia, o en papel, con el formulario que se descarga del portal de los CDC, se completa, se firma y se imprime para presentarlo en el embarque.
El requisito responde al brote de ébola que vive el Congo desde mediados de mayo, que según sus autoridades sanitarias ya supera los 10.100 casos y los 4.900 muertos, con una letalidad cercana al 48,6 %, y que amenaza con convertirse en el más mortífero documentado en el mundo.


