Flávio Bolsonaro desconoce a Lula y pedirá anular la elección en Brasil
El senador derrotado en el balotaje de Brasil dijo que es «imposible reconocer el resultado» y culpó a la prórroga de dos horas de la votación ordenada por un magistrado del Supremo.

Flávio Bolsonaro se negó a reconocer su derrota en el balotaje presidencial de Brasil y anunció en la noche de este domingo que pedirá la anulación de las elecciones que le dieron a Luiz Inácio Lula da Silva un cuarto mandato, con cerca del 51,8 % de los votos y una ventaja de unos cuatro millones de sufragios.
«Lo que sucedió hoy no fue normal. Fue inaceptable. Las elecciones deberían haberse anulado. Es imposible reconocer el resultado.»
El reclamo del senador apunta a la decisión del magistrado del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin, que poco después de las 5:00 p. m., hora de Brasilia, ordenó extender dos horas la votación en todo el país, hasta las 7:00 p. m., por fallas en el transporte de electores denunciadas por la campaña de Lula. Bolsonaro recordó que Zanin fue abogado personal del presidente y sostuvo que la medida «cambió las reglas del juego en medio del partido». Anunció que su equipo jurídico acudirá a la justicia electoral y cerró con un mensaje a sus seguidores: «No renunciaré a mi Brasil».
El presidente del Tribunal Superior Electoral, Kassio Nunes Marques, afirmó que la ampliación del horario no alteró el resultado, mientras Lula, en su primer discurso como reelecto, agradeció a los jóvenes y a los adultos mayores que salieron a votar y destacó que la jornada registró la abstención más baja de la historia del país.
La tesis del fraude encontró eco fuera de Brasil. El presidente argentino, Javier Milei, aliado del bolsonarismo, replicó en X durante la jornada un mensaje que afirmaba que «Lula quiere robar las elecciones» por la extensión del horario de votación, una acusación que mantiene en tensión la relación entre los dos mayores socios del Mercosur.
La impugnación anunciada abre un nuevo frente para Lula, que asumirá su cuarto periodo en enero con un país dividido casi por la mitad y con la oposición dispuesta a llevar la disputa a los tribunales.


