Malasia empieza a devolver a Myanmar a 1.476 personas, muchas rohinyás
Tres buques de la Armada birmana zarparon de la base naval de Lumut con el primer grupo de un plan para repatriar a 5.000 personas. La ONU y más de 160 organizaciones advierten que no hay condiciones seguras para el regreso.

Malasia comenzó este martes a devolver a Myanmar a 1.476 personas, entre ellas miembros de la minoría musulmana rohinyá, en la primera fase de un plan acordado con el Gobierno militar birmano para repatriar hasta 5.000. Tres buques de la Armada de Myanmar zarparon hacia las 5:00 p. m., hora local, de la base naval de Lumut y se espera que lleguen esta semana a la base de Thanlyin, cerca de Rangún.
El Ministerio del Interior malasio sostiene que los retornos son voluntarios y presentó la presencia de refugiados como un problema «heredado» que supone una «carga financiera» y «amenazas a la seguridad». Malasia, que no firmó la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, acoge a unos 190.000 refugiados y solicitantes de asilo birmanos, cerca de dos tercios de ellos rohinyás.
La Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) dijo que no participó en la operación ni en la selección de quienes regresan, y advirtió que el conflicto en Myanmar impide un retorno seguro y digno. Su portavoz, Matthew Saltmarsh, recordó que nadie debe ser enviado a un país donde pueda sufrir persecución, y más de 160 organizaciones de la sociedad civil, además de Médicos Sin Fronteras, pidieron detener las devoluciones.
«Enviar a los rohinyás de vuelta a esto no es una repatriación. Es devolver a la gente a un campo de exterminio.»
El estado de Rakáin, de donde huyeron la mayoría, sigue en guerra entre el Ejército birmano y el Ejército de Arakán. Desde la ofensiva militar de 2017, que la ONU investiga como posible genocidio, más de 1,2 millones de rohinyás viven refugiados en Bangladés, y Malasia se convirtió en uno de sus principales destinos en el sudeste asiático.


