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sábado, 17 de octubre de 2026

Tecnología16 de septiembre de 2026Actualizado el 16 de septiembre a las 10:51 p. m.

Crean ratones con la corteza cerebral formada por neuronas humanas

Un equipo de Stanford implantó células cerebrales humanas en ratones sin corteza para estudiar enfermedades neurodegenerativas. Su director advierte que hacerlo en primates es una línea roja.

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Cerebro de ratón con fibras nerviosas del injerto humano en color
Foto: S. Pașca lab / Stanford University · NPR

Un equipo de la Universidad de Stanford dirigido por el neurocientífico Sergiu Pașca creó ratones en los que casi la mitad del volumen cerebral está formado por células humanas. El trabajo, publicado este miércoles 16 de septiembre en la revista Nature, busca un modelo más fiel para estudiar enfermedades neurodegenerativas y lesiones del cerebro.

Los intentos anteriores de implantar neuronas humanas en roedores chocaban con un límite biológico: las humanas se desarrollan al menos 20 veces más despacio, y cuando lograban extenderse unos milímetros, las del ratón ya habían formado casi todas las conexiones. Para darles espacio, el equipo modificó genéticamente a los animales para que nacieran sin la mayor parte de la corteza y del hipocampo.

En ese hueco, las células humanas cultivadas en laboratorio «se dividen, crecen y en unas semanas o unos meses ocupan la mayor parte de ese espacio», explicó Pașca. Los ratones sin ese tejido se movían con normalidad pero tenían problemas de memoria en un laberinto; los que recibieron las neuronas humanas lo resolvieron mejor, una señal de que el injerto participa en su cognición.

Hongkui Zeng, directora de ciencia cerebral del Instituto Allen y ajena al estudio, lo calificó de tecnología poderosa para estudiar circuitos humanos en un entorno más natural que una placa de laboratorio, aunque advirtió que habrá consideraciones, «si no preocupaciones», si se lleva a animales más grandes y longevos.

El propio Pașca comparte esa cautela. Descarta que los ratones tengan capacidades cognitivas humanas, por el tamaño de su cerebro y la distancia evolutiva, pero se opone a repetir el experimento en especies superiores. «Una línea roja muy clara es hacer este experimento en un primate», afirmó.

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