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miércoles, 4 de noviembre de 2026

Colombia3 de noviembre de 2026Actualizado el 4 de noviembre a las 04:01 a. m.

Sismo de 5,6 a las 4:13 a. m. en Chaparral tumba una casa y deja una herida

Es el mayor de la seguidilla del sur del Tolima. En Chaparral se cayó una casa, una mujer quedó herida y el alcalde cuenta 55 inmuebles con daños; no hubo muertos. Hay viviendas averiadas también en Ibagué y en Ortega.

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Plaza principal de Chaparral, en el sur del Tolima, en una fotografía de archivo; no es una imagen del sismo
Foto: Cortesía · El País (Cali)

Un sismo de magnitud 5,6 se registró a las 4:13 a. m. del martes 3 de noviembre con epicentro en zona rural de Chaparral, en el sur del Tolima. Según el Servicio Geológico Colombiano (SGC), que ya revisó la medición, el epicentro quedó a 17 kilómetros de Roncesvalles, a 17 de San Antonio y a 22 de la cabecera de Chaparral, a 19 kilómetros de profundidad. El SGC le calcula una intensidad máxima de VII en la zona del epicentro, la de un sacudón muy fuerte, que apenas toca las construcciones bien hechas pero daña las ordinarias y agrieta o tumba las más débiles. No hay alerta de tsunami: el epicentro está tierra adentro.

Boletín del Servicio Geológico Colombiano sobre el sismo de 5,6 de las 4:13 a. m., con el mapa del epicentro

El movimiento despertó a buena parte del país. Se sintió en Bogotá, en Cali y en varias ciudades del centro de Colombia, donde sonaron las alarmas y hubo evacuaciones de edificios en plena madrugada. El SGC ya pasa de los 5.000 reportes de personas que lo sintieron. De los primeros 3.800, más de mil llegaron desde Bogotá, 940 desde el Valle del Cauca y 460 desde el Tolima, donde la sacudida llegó a una población que a esa hora estaba casi toda dormida.

Esos 19 kilómetros lo hacen un sismo superficial, y eso es lo que más pesa a la hora de medir el riesgo. Cuando la energía sale tan cerca de la superficie llega casi entera a las casas que tiene encima; un sismo de la misma magnitud nacido a cien kilómetros o más la reparte por el camino y se siente más suave y en un área más amplia.

No vino solo. Tres minutos después, a las 4:16 a. m., el SGC registró en el mismo lugar una réplica de magnitud 3,3, a 16 kilómetros de profundidad, y a las 4:27 a. m. otra de 3,6, también a 16. Le siguieron tres más pequeñas, que la gente apenas habrá notado: de 2,2 a las 4:56 a. m., de 2,2 a las 5:17 a. m. y de 2,4 a las 5:30 a. m. Y la tierra no se ha quedado quieta: a las 7:38 a. m. el SGC registró otra de 2,4 y a las 7:58 a. m. una de 2,1; a las 8:16 a. m., una de 3,1, a 16 kilómetros de profundidad, la mayor desde las primeras horas, y a las 9:31 a. m., una de 2,3. Después vinieron dos más, cerca de Roncesvalles: una de 2,4 a las 11:40 a. m. y otra de 2,2 a las 2:21 p. m. En la tarde siguió el goteo, siempre en Chaparral: una de 2,4 a las 3:59 p. m., otra de 2,1 a las 4:42 p. m. y otra de 2,4 a las 5:31 p. m., a 14 kilómetros de profundidad. Ya en la madrugada del miércoles, el SGC registró en su cálculo preliminar dos más, cerca de Roncesvalles: de 2,0 a las 12:15 a. m. y de 2,2 a las 12:52 a. m. Tampoco llegó de la nada: a las 2:39 a. m. ya había temblado allí con 3,3, y a las 3:16 a. m. con 2,4.

Es, por mucho, el más fuerte de la seguidilla que sacude esa zona desde la madrugada del domingo 20 de septiembre y que, según el SGC, ya suma más de 1.600 sismos de magnitud 2 o más. Hasta ese día, los mayores habían sido dos de magnitud 4,5: el de las 3:09 p. m. del 23 de septiembre y el de la 1:38 a. m. del 26, que se sintieron hasta Cali y Bogotá sin causar daños. Este liberó bastante más energía que aquellos: cada punto de magnitud equivale a unas 32 veces más.

Lejos del epicentro, las primeras revisiones salieron limpias. «Luego de una revisión inicial, no se reportan daños ni afectaciones en Bogotá tras el sismo que se registró a las 4:13 am», dijo el alcalde Carlos Fernando Galán, y en la ciudad se revisó de manera preventiva la infraestructura de TransMiCable. En Cali, los bomberos dijeron que «al momento no se nos han reportado emergencias ocasionadas por el sismo», y el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, aseguró que en su departamento no hay «reporte de afectaciones mayores».

Cerca del epicentro, en cambio, el balance sí trae daños, aunque no muertos. «Podemos decirle hoy al país que además del susto, de la incertidumbre que tiene la gente, no tenemos que lamentar alguna vida humana», dijo el alcalde de Chaparral, Elver González Mora. Dos mujeres fueron llevadas en ambulancia al hospital San Juan Bautista: a una, vecina del barrio Libertador, en el casco urbano, le cayó encima un muro; quedó en observación por una posible fractura, aunque, según el alcalde, está fuera de peligro, y la otra fue atendida por una crisis nerviosa, recibió medicamentos y ya salió. El alcalde contó además que en el sector de Río Negro, en el corregimiento de Las Hermosas, se vino abajo una casa, y que en el casco urbano hay locales comerciales que «se han afectado muchísimo». Después de la visita técnica le puso cifra al daño: «encontramos una vivienda destruida y alrededor de 3 viviendas también muy afectadas (...) daños significativos en un total de 55 inmuebles». Es bastante más de lo que llevaba el primer conteo de la Defensa Civil del Tolima, que iba en ocho viviendas averiadas en el casco urbano, con grietas y paredes caídas en los barrios El Rocío, La Loma, Divino Niño y Versalles, y dos en Ibagué, y la Oficina de Gestión del Riesgo sigue haciendo el censo. Tampoco se salvó la iglesia del pueblo: a una de sus columnas se le desprendieron pañete y mampostería. En la vereda La Argentina, también de Las Hermosas, una vivienda quedó agrietada. En Ibagué, según la Secretaría de Ambiente y Gestión del Riesgo, se desplomó un muro del edificio Altos de Santa Sofía, en la carrera Sexta con calle 36, hubo daños en el conjunto Nuevo Milenio, en la calle 60, y se desprendió parte de la fachada de otro edificio en el sector de San Simón, todo sin lesionados, y en Roncesvalles aparecieron grietas superficiales en algunas viviendas, sin daños estructurales a primera vista. En Ortega, al nororiente de Chaparral, la Sala de Crisis Nacional reporta el desplome de un muro en una casa de la vereda Cedrales, y el primer reporte de la Secretaría de Ambiente y Gestión del Riesgo del Tolima va más allá: cuatro viviendas y tres colegios afectados en ese municipio. Allí, además, los vecinos difundieron imágenes de grandes grietas abiertas en el suelo después del temblor, que ninguna autoridad ha evaluado todavía. En Chaparral, Roncesvalles, Rioblanco y la zona rural de Planadas, además, el temblor dejó sin servicio de luz a los habitantes.

Fuera del Tolima, el daño más lejano que se conoce está en el Quindío: según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), en Quimbaya se desprendió parte de la estructura de una iglesia de la carrera Quinta, sin lesionados. Por lo demás, a escala nacional no hay, por ahora, un balance de daños mayor: su primer reporte no registra daños en hospitales, vías, puentes ni colegios, y la UNGRD sigue haciendo desde la sala de crisis «un barrido en coordinación con las autoridades locales para verificar si se presentaron afectaciones». La gobernadora Adriana Magali Matiz activó el Consejo Departamental de Gestión del Riesgo, pidió a los municipios revisar las sedes educativas y ordenó que las clases sean virtuales en todo el Tolima mientras se evalúa la situación. En Ibagué, la alcaldesa Johanna Aranda confirmó que los colegios oficiales seguirán así hasta que se revisen sus edificios: «La seguridad de nuestros niños está primero».

El miedo viene de antes. En Chaparral, San Antonio, Roncesvalles y Rioblanco hay familias que desde septiembre pasan la noche fuera de sus casas por temor a la seguidilla, y el alcalde pidió al Gobierno nacional que intensifique las visitas y los estudios en la zona y dé «si es posible, un diagnóstico de lo que está pasando, de las causas de estos enjambres sísmicos», porque, dijo, «además del miedo, es la incertidumbre la que se está apoderando de los ciudadanos».

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