El telescopio espacial Roman despegó rumbo al punto L2
El observatorio de la NASA salió el domingo del Centro Espacial Kennedy en un Falcon Heavy. Tardará tres meses en llegar a su órbita, a 1,6 millones de kilómetros de la Tierra.

El telescopio espacial Nancy Grace Roman despegó el domingo a las 7:26 de la mañana, hora del este, desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX. Alcanzó la órbita unos diez minutos después.
El observatorio, que costó 4.300 millones de dólares, tardará cerca de tres meses en llegar a su posición definitiva: el punto de Lagrange 2, a unos 1,6 millones de kilómetros de la Tierra, la misma región donde está estacionado el telescopio James Webb.
Allí desplegará una cámara de campo amplio de 300 megapíxeles montada sobre un espejo del tamaño del que usa el Hubble, construido originalmente para un satélite espía. Esa combinación le permite barrer el cielo a un ritmo más de mil veces superior al del Hubble y cubrir en cada toma cien veces más firmamento.
Esa velocidad es la que define lo que va a buscar. La misión apunta a la energía oscura, que acelera la expansión del universo, y a la materia oscura, que mantiene unidas a las galaxias y aporta la mayor parte de su masa, dos fenómenos que solo se dejan medir con censos estadísticos muy grandes.
El segundo instrumento del telescopio es un coronógrafo experimental con espejos deformables capaces de atenuar el brillo de las estrellas lejanas, lo que permitirá analizar la luz reflejada por planetas del tamaño de Júpiter y deducir su composición química.
De los 6.200 exoplanetas conocidos hasta hoy, la misión espera pasar a más de 100.000, además de catalogar unos 20.000 millones de estrellas, más de 2.000 millones de galaxias, decenas de miles de supernovas y fenómenos transitorios como las llamaradas de estrellas desgarradas por agujeros negros.
«Roman va a revolucionar la manera en que miramos nuestro universo. Va a medir la materia oscura, que es como el tejido del universo; es eso que no se puede ver, pero sabemos que está ahí.»
La misión está prevista para cinco años, con la posibilidad de extenderse hasta diez.


