Warhound recauda US$200 millones para clonar y editar perros militares
La empresa, ideada por Ben Lamm, de Colossal, y Palmer Luckey, de Anduril, quiere producir en Estados Unidos perros de trabajo genéticamente mejorados para el Ejército y la Policía.

Warhound, una empresa que se propone clonar y editar genéticamente perros de trabajo para el Ejército y la Policía de Estados Unidos, salió a la luz la tarde de este jueves con una ronda de US$200 millones que la valora en US$1.200 millones. Entre los inversionistas figuran Sequoia, 8VC e In-Q-Tel, el fondo de capital de riesgo respaldado por la CIA y otras agencias de inteligencia.
La idea nació de Ben Lamm, presidente de Colossal Biosciences, la compañía que el año pasado presentó los primeros lobos editados para parecerse al extinto lobo terrible, y de Palmer Luckey, fundador de la firma de defensa Anduril. Ninguno de los dos la dirige: el presidente ejecutivo es David Spirk, exinfante de Marina y exjefe de datos del Pentágono, y Luckey no tiene participación accionaria.
El argumento es de abastecimiento. Según la empresa, más del 80 % de los perros de trabajo de las Fuerzas Militares estadounidenses se compran en Europa y menos de la mitad terminan aptos para el servicio, por lo que hay que adquirir y entrenar unos 200 animales para tener 100 en operación. Warhound tomará material genético de pastores belgas malinois y pastores alemanes de alto rendimiento, los clonará y eliminará variantes asociadas a enfermedades como la displasia de cadera y ciertos cánceres.
«Un perro es el sistema autónomo más antiguo que existe. Durante miles de años, los perros han ido al peligro por delante de las personas que protegen.»
Anduril aportará chalecos antibalas con sensores, protección para ojos y oídos y conexión con su sistema Eagle Eye, para que los guías reciban información del animal en tiempo real. Lamm no descarta futuras mejoras genéticas en velocidad, agilidad u olfato, y explicó que los primeros perros ya están en proceso de edición.
La compañía espera entregar sus primeros animales en unos dos años. Aún no tiene clientes firmados ni precio por perro, y estudia venderlos al Gobierno bajo un modelo de suscripción; la American Humane Society certificará sus programas de entrenamiento.


